Por: Gonzalo Silva Rivas
Notas al vuelo

Con cabal salud

Según el más reciente índice de turismo de salud, elaborado por la firma Fetscherin & Stephano, reconocida en el campo, este segmento sigue mostrando buen semblante, mientras aumenta su valor en el mercado a través de un crecimiento gradual y dinámico que le permite encasillarse en el curubito de los viajes a nivel mundial. 

En la clasificación, cuyo top cinco lo conforman Canadá, Reino Unido, Israel, Singapur y Abu Dabi, Colombia sale bien librada como el 19° país del mundo, y el cuarto de Latinoamérica después de Costa Rica (6°), Brasil (16°) y Jamaica (17°). Sin embargo, la mayor tasa de incremento en afluencia de visitantes con este propósito, el año pasado, la tuvieron Turquía (29°) y Polonia (23°), y en el quinquenio los principales avances se registran en cabeza de Alemania (9°), Rusia (30°) y Francia (12°).

El auge que consolida este promisorio renglón es consecuencia del interés del viajero moderno por priorizar la salud, mejorar la apariencia física y encontrar satisfacción emocional frente al estrés y a las presiones sociales y ambientales. Los progresos en la medicina, el aumento en la categoría de servicios y los buenos precios en los tratamientos juegan papel importante para estirar la demanda y privilegiar destinos que convierten la oportunidad en un lucrativo nicho.

El pequeño margen de posibilidades de los años 60 y 70, cuando los requerimientos eran solo curativos, se extiende ahora a nuevas alternativas, que abren el apetito de los viajeros, como la medicina preventiva, la estética y los servicios de bienestar. El turista sénior suele buscar como complemento de viaje —por lo general con un agregado de aventura— tratamientos que le ayuden a mantenerse en forma y a adquirir hábitos saludables. Los millennials les apuestan a las terapias alternativas y a los procedimientos cosméticos y de bienestar físico y mental, sazonados con una oferta complementaria de turismo urbano y cultural.

Los ingresos provenientes por turismo de bienestar sobrepasan en el mundo los US$100.000 millones, cifra que hace de esta modalidad la joya de la corona. El otrora líder, el turismo médico con fines curativos, apenas cubre los US$20.000 millones. Las modalidades de estética y medicina preventiva siguen atrás, dando la pelea. Firmas especializadas estiman que el 53 por ciento de los turistas planea recorridos hacia lugares que además de barajar atractivos contextos turísticos disponen de infraestructura, tecnología, protocolos y personal apropiados para atender propuestas de salud integral.

El turismo de salud es un vigoroso motor de desarrollo del sector: genera oferta de instalaciones médicas de calidad, junto a plazas laborales, pero además estimula la innovación y promueve los intercambios de conocimiento científico e industrial. En materia de divisas sobresale como potenciador económico. La tendencia muestra que por cada dólar que un turista invierte en un establecimiento de salud, gasta cinco en hoteles, transportes y otras actividades y servicios complementarios.

En la región, estimulados por los buenos resultados de Costa Rica, considerado un excelente destino para servicios con enfoque de bienestar, otros países como Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana le vienen apuntando a la pronta implementación del segmento, mediante la formalización de estrategias público-privadas. Los bajos costes en los tratamientos los ha puesto a trabajar en la organización formal de esta modalidad, amarrándole el promisorio gancho del turismo, con la intención de meterse de lleno dentro del mercado regional.

Colombia no se puede dormir. Sus progresos en la exportación de servicios de salud son ciertos, gracias al aporte del sector privado. MinComercio perfila un liderazgo para esta modalidad turística y acaricia la intención de contar con 2,5 millones de pacientes para 2032. Cuantificados en dólares, aproximarían divisas por US$6.500 millones. Las metas son probables, considerando la dinámica con la que evoluciona el renglón. Pero en un país tan cuestionado por el mal servicio público generado alrededor del negocio de las EPS, será necesario cerrar brechas para que este segmento turístico crezca con cabal salud y se aleje del acecho cotidiano de las salas de cuidados intensivos.

gsilvarivas@gmail.com

@Gsilvar5

 

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