Por: Hernán Peláez Restrepo

Con dudas

La selección brasileña comenzó con pie derecho el Mundial 2014, muy a pesar de las enormes dudas que dejó en el juego colectivo, porque gracias a Óscar, lejos el más destacado valor individual, y Neymar, los de Scolari ofrecieron la alegría de un triunfo, pero nada más.

Esta selección está muy lejos de lo que habitualmente uno espera de una formación brasileña, porque siempre jugaron con alegría y adornaron sus movimientos artísticos con gracia.

Esta vez nada de eso se vio. Varios de sus jugadores fueron convidados, pero no aceptaron tal invitación. Fred, por ejemplo, y Paulinho se fueron de observadores y nada más. Como equipo no lucieron juego colectivo y en pasajes sufrieron con una formación croata, donde Modric, eso se esperaba, y Rakitic se dieron a la tarea de enredarle el partido y acelerar ante el débil planteo defensivo de Dani Alves.

Menos mal para el local estaba Óscar, quien realmente fue el jugador clave para la reacción de Brasil después del infortunio de Marcelo, quien sin darse cuenta llegó a un cierre y entró a la historia joven de este Mundial como su primer autogol. Gracias a Óscar, quien trabó un balón con fuerza y decisión, para que Neymar cristalizara con un remate pegado a un paral y traer con el empate la tranquilidad ante los ya preocupados hinchas.

Ganó Brasil en su primer partido y esa puede ser una buena noticia para cualquier equipo con limitaciones. Esto, por supuesto, en el caso de Brasil, es imperdonable por la categoría de los jugadores que tiene y por la tradición de un pentacampeón.

Claro que el resultado opaca cualquier protesta o discusión. En esta época, ganar es desafortunadamente lo que vale para todos. Uno quisiera vivir otra experiencia, pero por ahora Brasil ganó y avanza con una no muy disimulada ayuda del árbitro japonés.

HERNÁN PELÁEZ

 

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