Por: Carmen Palencia

Con esta van dos

Hace un mes, en este mismo espacio de opinión expuse las razones por las cuales me preocupaba la sesión conjunta de senado y cámara del 9 de abril, en donde el legislativo debe prestarles atención a las víctimas del conflicto armado.

Hoy cuando ha pasado la fecha, me doy cuenta que tenía mucha razón en hacer este llamado de alerta, porque como bien lo expuse anteriormente, la mayoría de los congresistas que asistieron, lo hicieron únicamente para registrarse, cosa de que quede la constancia de que asistieron, así solo hayan estado por espacio de cinco minutos.

Lo más lamentable, de este asunto es que quien estuvo presentes durante toda la jornada, fue el senador Álvaro Uribe, el mismo que como presidente de la República, pidió a su bancada hundir la ley que en ese entonces hacia curso en el congreso. Es decir, los miembros de la Unidad Nacional, que se supone, deberían ser los más interesados en escuchar a las víctimas del conflicto, por segunda ocasión dejan la silla vacía y permiten que quien se encuentra a la derecha, y no precisamente la de Dios Padre, se haga ver como el que más les presta atención.

Parece que los miembros de la coalición no han entendido que él está en campaña política y que ese papayaso que le dieron, se los puede cobrar en el momento de cautivarle votos a sus candidatos a alcaldías y gobernaciones.

No sé si será válido continuar con este escenario, que más que un acto de reinvidicación del Estado para con sus víctimas, se ha convertido en un vergonzoso espectáculo, donde las personas que asisten supuestamente para ser escuchadas, deben hablarle a las sillas, porque sus interlocutores poco se interesan en conocer sus problemas y las soluciones que les puedan aportar. Lo mismo sucedió hace exactamente un año y la lección parece que no se aprendió.

Lo anterior hace que me atreva a pedirle a las víctimas del conflicto, no asistir más a este acto en el Congreso de la República, para que así quede el precedente de que no por ser del grupo de colombianos que los armados ilegales y el mismo Estado, perjudicaron mediante acciones bélicas, vamos a permitir que se nos siga faltando al respeto al no aplicar la elemental regla que impone la democracia, escuchar y ser escuchado.

Resulta lamentable darse cuenta de que son precisamente los congresistas de la Unidad Nacional, quienes demuestren desprecio por las víctimas del conflicto armado, al no querer escucharles; al no querer ni siquiera saludarles con el ánimo de conocer los problemas que les aquejan y desde el legislativo, darle trámite a una serie de normas que bien podrían ayudar a mejorar su situación.

Pero más lamentable es aún, tener que ser escuchados por quien durante su período como Presidente de la República, se dedicó a favorecer a los victimarios, validando una supuesta desmovilización de los paramilitares, permitiéndoles ocultar sus dineros y bienes conseguidos a través de acciones ilegales, llamando a sus aliados en la política a hacer parte de su coalición en senado y cámara, nombrándoles en embajadas y colocándoles a la cabeza de la dirección de organismos de seguridad como el DAS.

Creó que nos llegó el momento a las víctimas de dejar muy en claro que aunque respaldamos de manera incondicional la Ley de Víctimas, le hagamos ver al Estado en su conjunto que no estamos pintados en la pared y que no vamos a permitir que continúe la falta de respeto de los congresistas hacia nosotros. Por eso les propongo al grupo de colombianos afectados por el conflicto, no asistir más a la plenaria que se cumple los días 9 de abril, hasta tanto no se nos garantice que seremos escuchados por todos los miembros del legislativo.

@ludispalencia

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