Por: Catalina Ruiz-Navarro

Con Gabino me pasó

Gabino Hernández Palomino es uno de los activistas afrocolombianos más importantes entre las comunidades étnicas. Nació en San Basilio de Palenque y lleva más de 20 años trabajando con las comunidades afro del país. Ha sido director de Asuntos para Comunidades Negras del Ministerio del Interior, fue secretario de la Gobernación del Cauca y ha sido alcalde encargado de la Alcaldía de Puerto Tejada. Es uno de los líderes más importantes dentro del PCN (Proceso de Comunidades Negras) conformado por 120 organizaciones étnico-territoriales, entre consejos comunitarios, organizaciones de base en la costa Caribe, el Magdalena Medio, el Pacífico, los Llanos y Bogotá. Además es un personaje clave en temas de consulta previa. Un tipo importantísimo. Por eso es común que sea un modelo a seguir para los y las jóvenes que ingresan al PCN. Y como es un tipo importante promete cosas del tipo “si cuentas con Gabino, no te preocupes”.

Sin embargo, dos denuncias por violación radicadas en la Fiscalía cuentan otra historia sobre Gabino Hernández. “Yo me lo encontré y lo saludé con afecto, me alegró mucho verlo y él fue muy insistente en estar conmigo durante la fiesta. Al día siguiente me escribió para decirme que quería hablar conmigo sobre mi trabajo de investigación de tesis, así que quedé en verlo el domingo. Lo vi en Santander de Quilichao, iba en una camioneta de la Gobernación del Cauca, me dijo: «Vamos a tomarnos una cerveza», y yo no le vi nada de malo, mientras conversábamos del trabajo de investigación. Pedí una segunda cerveza y fui al baño. Cuando volví no me sentía bien, me sentía mareada. Le dije que me llevara a mi casa y cuando vi estábamos en un hotel, yo no entendía, me sentía en un estado en el que no tenía capacidad de oponerme a nada. Así tuvimos relaciones sexuales. El efecto de atontamiento se me pasó como a las 5 de la mañana, me dejó en mi casa, que queda en una vereda, y siguió su camino porque iba a trabajar. Después estuve muy mal, tuve una gran crisis de fe, me atreví a contarle a mis papás y no lo tomaron muy bien, hasta tuve un intento de suicidio”, cuenta Camila*, quien se decidió a hacer la denuncia al enterarse de la historia de Marcela*, a quien le pasó lo mismo con Gabino.

Marcela lo vio en Bogotá y tuvieron varias reuniones porque ella estaba buscando trabajo y Gabino le dijo que podía trabajar en algo relacionado al proceso de paz. En una de esas reuniones se tomaron un par de cervezas en un bar de La Candelaria donde estuvieron alrededor de dos horas. En un momento Marcela fue al baño. No recuerda nada más, hasta la mañana siguiente cuando se despertó en un hotel en el mismo barrio. Gabino le dijo que habían tenido sexo. Ella todavía estaba atontada y cuenta que Gabino la hizo tener sexo con él de nuevo. Se sentía mal, mareada, había vomitado. Gabino se fue a mediodía del hotel, dejó pago el cuarto y ella se quedó unas horas más hasta que logró sentirse mejor. Marcela puso su denuncia en la Fiscalía, los detalles son mucho más escabrososos de lo que yo alcanzo a resumir aquí. Sin embargo, aún no sabe en qué va el caso.

Marcela y Camila creen que no son las únicas. A Marcela una fiscal, mujer, le dijo que “para qué denunciaba si había pasado tanto tiempo, ¿no será que le prometió algo y no le cumplió?”. La organización les dio la espalda con el cuento de que las denuncias están para afectar el capital político de Gabino, pero Marcela y Camila no tienen nada para ganar en dicho capital político, lo único que quieren es contar su historia, porque han escuchado que muchos dentro y fuera de la organización ven esto como una práctica común de Gabino, y dicen que muchas mujeres mayores saben del riesgo que corren las jóvenes pero no han dicho nada, aunque los rumores y los comentarios velados son bastante frecuentes. Lo que quieren Marcela y Camila es que esto no le vuelva a pasar a otra chica, porque ya es bastante difícil ser mujer, negra y joven en Colombia, bien escasa es su participación política para que las jóvenes tengan que pasar por esta especie de “campo minado” de potenciales violadores que terminan destruyéndoles los sueños antes de arrancar.

Según estos testimonios uno podría pensar que Gabino Hernández —a quien alguno querrá llamar “el Bill Cosby colombiano”— tiene un modus operandi. Por eso esta columna también es una invitación a que si otras jóvenes pasaron por lo mismo que cuentan Marcela y Camila, nos envíen su historia anónimamente al correo [email protected]. La violencia de género dentro de las organizaciones afro entorpece e intenta deslegitimar las luchas del feminismo negro, tanto urbano como rural.

*Los nombres han sido cambiados para proteger a las denunciantes.

@Catalinapordios

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