Por: José Roberto Acosta

¿Con quienes estamos negociando?

Mientras arrecian críticas sobre si en La Habana el interlocutor alzado en armas es de fiar o no, en los más excelsos tribunales colombianos, encopetadas multinacionales hacen todo lo posible para incumplir fallos judiciales o laudos arbitrales, en abierto desafío a nuestro sistema judicial y al país que ha contratado con ellas.

Ojalá los enemigos de un acuerdo de paz reaccionaran igual ante la grosera negativa de Claro Telecomunicaciones de pagarle a la Empresa de Teléfonos de Bogotá $ 134.000 millones, sin contar intereses, después de seis años de disputa jurídica.

No es fácil aceptar que Pacific Rubiales se niegue a cumplir la decisión arbitral, fallada esta semana en su contra en su disputa con ECOPETROL, sobre la cláusula de participación adicional por precios altos del contrato de asociación QUIFA, con la que se le obligó devolverle a la petrolera nacional 1.393.252 barriles de petróleo.

Y por si fuera poco, el pasado 9 de enero en Bloomberg, el Vicepresidente de relaciones con inversionistas, Christopher LeGallais, anunció que las utilidades netas de Pacific Rubiales ascenderían a USD$ 818 millones, pero lo cierto y conocido esta semana es que apenas llegaron a USD$ 528 millones, en una maniobra de posible desinformación, coincidente con el ejercicio de opciones en acciones en ese mismo mes de enero por parte de varios de sus administradores y directivos y que salieron a vender posteriormente, como lo describí en un artículo anterior y sin que la Superintendencia Financiera se manifieste al respecto.

Cuando algunos enarbolan rabiosamente la defensa de la confianza inversionista y la seguridad democrática, curiosamente callan ante este tipo de conductas empresariales que dejan rancio el paladar. Por ello el país debe considerar estos antecedentes antes de seguir realizando negocios con actores privados que no respetan lo público.

A Pacific Rubiales está por vencérsele su contrato de explotación de campo Rubiales en el año 2016, momento a partir del cual debe revertírselo a nuestra empresa ECOPETROL, pero como ciudadano me opongo a que sigamos haciendo negocios con una contraparte que desprecia las instancias judiciales para dirimir conflictos como el fallado tan contundentemente por la Cámara de Comercio. Los negocios no se hacen con contratos se hacen con personas y es la calidad de estas lo importante.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Roberto Acosta

¿De bonos de agua a bonos de salud?

La confesión de Carrasquilla

Las mentiras del Fiscal General

Revocatoria en la calera

Riesgos en pensiones y cesantías privadas