Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Con sabor a complot

INSÓLITO, QUE EN LA PRIMERA declaración del presidente Uribe al arribar de su accidentado periplo por México —donde le fue como a los perros en misa—, haya reclamado “objetividad total” a la justicia que investiga a sus aliados, a los que jamás les pidió públicamente que no recibieran apoyo de los paramilitares. Y además peligroso, que el primer ciudadano de la nación esté pidiendo “no abrirles puertas a las tentaciones de inestabilidad institucional” en vez de reclamar pronta justicia.

Peor la babosa e insolente declaración del adormilado ministro Holguín a La W, según la cual, el Presidente requiere que la Corte le explique por qué con testimonios de delincuentes se está judicializando a personas de “tanta alcurnia”. Claro, ahora Rocío Arias, cuando acusa a la presidenta del Senado, sí es delincuente; antes era consentida de Palacio.

Parece ser que Uribe prefiere que el manto de la impunidad cobije a sus amigos, y de paso a sí mismo, para que no se afecte la estabilidad de unas instituciones corrompidas de la cabeza a los pies.

Pero el clima de animadversión contra la justicia no se respira solamente en las imprudentes declaraciones presidenciales. Recientemente ha empezado a correr un rumor siniestro, el cual propalan hasta cercanos contertulios de la casa presidencial, con el que resulta inevitable concluir que hay una campaña de soterrado desprestigio de la Corte Suprema de Justicia, tan alevosa, que ni siquiera les importa arrollar al Fiscal, de quien esperan los exonere como sea a Mario Uribe.

En efecto, no hay rincón donde no se comente que Macaco —el narcotraficante cuya extradición está en veremos—, cuando llegue a los Estados Unidos, se propone contar a las autoridades americanas, que pagó al menos a tres magistrados de la Corte Suprema de Justicia, 6 mil millones de pesos, para que nombraran a Mario Iguarán, y que el sucio encargo lo habrían ejecutado dos abogados y un ingeniero civil del entorno íntimo del Fiscal, cuyos nombres también circulan.

El avieso chisme trascendió los mentideros políticos, pues fue recogido por el “Héroe de Invercolsa”, el indelicado Fernando Londoño Hoyos, quien a propósito por estos días debe de estar aplaudiendo la increíble exoneración del ex ministro Enrique Arias Ramírez, ex presidente de Invercolsa, y la prescripción de la acción penal en el caso del enfermero del Club El Nogal, casos en los que tuvo perversa injerencia. Me dicen que en una tribuna radial de sandeces que sostiene Londoño, ha exhortado al columnista Néstor Morales, que tangencialmente se ocupó del supuesto soborno de Macaco, para que divulgue los nombres de los magistrados supuestamente comprometidos. Y un consueta suyo, un tal William Calderón, que además de hacerle la segunda en el espacio radial, goza de la hospitalidad en las páginas de El Nuevo Siglo, a su turno le hace eco a esas audacias, de manera que parezca que todo es verdad o al menos probable.

Por supuesto que un soborno a cualquier funcionario es un escándalo, pero si fuera a un magistrado de la Corte, sería la “hecatombe”. Eso lo saben quienes andan divulgando un cuento que no se ofrece verosímil, pero detrás del cual nada es gratuito, ni transparente.

Raro que el novelón de un supuesto cohecho a una Corte que tiene en calzas prietas a la coalición del Gobierno, haya permanecido oculto y crezca sólo ahora, cuando se incrementan los congresistas uribistas comprometidos con la parapolítica. Más raro todavía, que al lado de esa patraña aparezcan Londoño Hoyos con su oficioso adulador, y, quién lo creyera, el mismísimo Presidente de la República, abriendo plaza, con una insólita declaración con perfil de acusación a los magistrados, que por cumplir con su deber cada día están más lejos de la Casa de Nariño. No nos extrañe nada.

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Adenda.- ¿Qué será lo que ata al Presidente Uribe con el primo hermano de Pablo Escobar Gaviria, José Obdulio, que no se atreve a desautorizarlo ni siquiera ante el obligante y serio reclamo de 63 parlamentarios americanos, por sus declaraciones contra la marcha del 6 de marzo?

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