Por: Iván Mejía Álvarez

A concentrarse más

Repasando los goles de la segunda fecha de la Copas Mustang II se llega a una lamentable conclusión: demasiados goles “bobos”, demasiados fallos individuales, errores no forzados y eso no habla para nada bien del nivel técnico del campeonato.

Por ejemplo, el partido entre Envigado y Real Cartagena fue la feria del blooper. El arquero Mosquera se hace el primer gol en una jugada bobísima, intenta sacarla y la mete en su pórtico. Después un defensa se lleva por delante un delantero y la bola queda servidita para el segundo tanto, otro regalazo. Y el descuento de los “naranjas” arranca con una vulgar “descachada” de un central cartagenero. Partido de barrio, picadito entre amigos con petaco de cerveza al final.

Tres penaltis que son increíbles. El del chico Iglesias del Nacional cuando la bola ya era del portero Pezzuti. Inadmisible. Un empujón retonto de Andrés  Mosquera a un delantero matecaña origina el segundo del elenco pereirano. Un tipo experimentado como Mosquera en una pifia monumental. Y el error de Araújo en Armenia intentando sacar una pelota del área millonaria haciendo una veintiuna. Incalificable.

En Bogotá, entre Once Caldas y La Equidad también se dieron dos goles que no tienen sentido, y el empate del América con la complicidad del golero argentino del Nacional es un regalazo. Y un autogol, bello testazo de Polo en su propia puerta, en Júnior-Cúcuta.

Es cierto que en el fútbol los goles son producto de las virtudes y los defectos. Generalmente acierta el que está en el lugar justo y convierte y necesariamente alguien tiene que equivocarse para poder cobrar en el arco enemigo. Pero esta cantidad de fallos monumentales pasan por un tema que se llama: concentración.

Sir Alex Ferguson, el veterano y sapiente técnico del Manchester, destaca la importancia de estar metido en el juego, presente en el partido, como una de las grandes virtudes de su equipo: “La concentración siempre ha sido un mensaje importante en mi discurso. Cuando los jugadores salen del vestuario es lo último que les hablo. El fútbol es cada vez más un ajedrez y en el ajedrez, si pierdes un segundo la concentración, estás muerto”.

Valdría la pena, sería conveniente, útil y necesario, que los técnicos colombianos hablen del tema con sus jugadores. Es necesario aplaudir jornadas con un buen promedio de goles. Resulta excitante y emotivo pero también es decepcionante saber que esta cantidad se produce más por groseros, vulgares y estúpidos bloopers que por virtudes de ataque o capacidad de juego.

 

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