Por: Hernando Roa Suárez

Conceptualizaciones sociopolíticas v

Ampliando el tema de las conceptualizaciones, hoy nos ocuparemos de presentar las siguientes: plan, planificación, planificación integral, planificación ambiental, planificación regional, políticas de  plani-ficación, populismo, psicología, psicología social, región y regionalización. Su estudio y discusión, son un camino que facilitan el acercamiento entre el periodismo de opinión y la academia. ¿Cuán útiles son? Tienen la palabra los lectores y los alumnos. Veámoslas.

Plan. Conocemos que es un documento que establece un conjunto de objetivos y medios coordinados, para ser alcanzados en un plazo determinado.

Planificación. Sabemos que la planificación es acción y efecto de hacer un plan y que la planificación económica puede ser entendida como un medio de subordinar las leyes económicas y el desarrollo de la sociedad, a la acción de la voluntad humana. En términos contemporáneos y para una sociedad con características como la nuestra, la planificación debe tender a ser participativa, concertada e integral. El DNP la concibe como instrumento de información, proyección y evaluación para orientar la inversión pública. Complementariamente, la planificación debe ser una herramienta indispensable para la racio-nalización de la gestión e inversión públicas. Un estadista contemporáneo la emplea con flexibilidad para realizar sus proyectos políticos.

Planificación integral. Los planificadores mejor formados en Colombia, han incorporado este concepto como una condición indispensable para evitar que las políticas de desarrollo, en cualquier nivel ad-ministrativo del país, adolezcan de un sesgo sectorial que impida el logro de un nuevo orden social y económico. Dentro de este esquema, los recursos naturales han sido contemplados como “variables adicionales” que se podrían incorporar al proceso de planeación y desarrollo, subsanando así su esencia habitual tanto en la etapa de definición de políticas, como en la selección de estrategias. Ahora bien, podemos entender por planificación integral la articulación de acciones estatales intersectoriales e inter-regionales, en conjunción con mecanismos de concertación con el sector privado, para alcanzar mayores niveles de bienestar general.

Planeación ambiental. Se ha considerado a la planeación ambiental como un mecanismo de armoniza-ción de las voluntades sociales en función tanto de la oferta ambiental del territorio en general, como del soporte de sus potencialidades para el desarrollo de las actividades humanas dentro de un marco que se conoce como el entorno (1). Las conceptualizaciones contemporáneas del desarrollo conside-ran al medio ambiente como una variable decisiva dentro de los componentes de un esquema de pla-neación integral. Una perspectiva actualizada estima que su inclusión conducirá al éxito de los proyectos de beneficio socioeconómico y garantizará que se mejoren los niveles actuales de vida con una ten-dencia a sostenerlo en provecho de las generaciones futuras. Conviene señalar finalmente, que el divor-cio entre lo ambiental y la planeación obstaculiza el logro de los objetivos propios de una política de desarrollo integral.

Planificación regional.
Es la articulación de acciones estatales intersectoriales, en conjunción con me-canismos de concertación con el sector privado, para alcanzar mayores niveles de bienestar dentro del ámbito de una región.

Políticas de planificación.  Son un conjunto de decisiones concertadas entre los sectores público y privado, cuya finalidad es racionalizar el funcionamiento del Estado y la realización del bien común, a través de la formulación y ejecución de planes de desarrollo integral.  Observemos que las políticas de planificación se encuentran relacionadas por una parte, con la administración del poder, y por otra, con la problemática de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Alternativamente, podrían considerarse como asignación de recursos escasos ante propósitos múltiples.

Populismo.
Es una perspectiva política en la cual el pueblo, considerado como conjunto social homogéneo y depositario de valores positivos y permanentes, es fuente básica de inspiración y referen-cia. Es una orientación política que hace énfasis en las tradiciones y en los valores del pueblo auténtico frente, por ejemplo, a los encarnados por los grupos oligárquicos o elitarios tradicionales.

Se considera que sus dos componentes básicos están dados por: i) La supremacía de la voluntad del pueblo; y ii) La relación permanente existente entre el líder y la base popular organizada en torno a un proyecto político. El populismo es una perspectiva conciliatoria que no acepta la lucha de clases ni el internacionalismo proletario. El pueblo es asumido como mito, más allá de una precisa conceptualiza-ción. El surgimiento del populismo ha sido favorecido, en algunos casos, por la existencia de procesos de transición de sociedades tradicionales a modernas. Sus líderes se hacen eco de los valores tradicio-nales básicos contra las oligarquías e impulsan una movilización de mapas alrededor de la revolución industrial. Es una movilización de amplios sectores sociales unida a un proceso de politización que desborda los canales tradicionales de formación política. Al estudiar las prácticas del populismo, cono-cemos que han sido muy variadas y es frecuente que al frente de estos movimientos se encuentre un líder con positivas cualidades carismáticas, acompañadas de una élite de


intelectuales que buscan arti-cular el proyecto político. En los siglos XIX y XX se han dado diversos ejemplos de populismos. Enunciemos algunos: la democracia jacksoniana norteamericana de los años treinta; el mexicano im-pulsado por Lázaro Cárdenas y el PRI; el peruano de Haya de la Torre, el argentino de Perón; el var-guismo brasilero; aspectos del rojaspinillismo en Colombia; el nasserismo; el populismo rumano de su Guardia de Hierro; y el chavismo.

Psicología. Es la ciencia que tiene por objeto el estudio sistemático del proceso generador de los com-portamientos; su etiología y manifestaciones. Al aplicar este concepto a comportamientos observados, por ejemplo, en Gandhi, Mussolini, Hitler, Kennedy, De Gaulle, Mao, Castro, El Ché, Allende, Bolívar, Santander, Uribe Uribe, Gaitán, Lleras Camargo, Carlos Lleras, Laureano Gómez y Galán, es evidente que esta disciplina, auxiliadora de la ciencia política, sirve para explicar, parcialmente, algunas de sus manifestaciones. Y también para comprender, en parte, algunas de las decisiones históricas que marcaron sus existencias, luchas y opciones (2).

Psicología social. Como disciplina, se preocupa de los problemas vinculados a la naturaleza social humana y tiene por objeto el estudio sistemático del proceso de socialización y las consecuencias que de allí se derivan. Son sus fuentes más importantes: el conductismo, la teoría de la gestalt y el psicoanálisis. Observemos que a partir del decenio de los sesenta, la psicología social se considera como un método general que integra los aspectos gestaltistas, psicoanalistas y conductistas, para el abordaje adecuado de los problemas derivados de nuestra naturaleza social, existiendo importantes investigaciones provenientes tanto de los estudios de campo como de trabajos de laboratorio. Teniendo en cuenta el objeto de la psicología social, sus métodos son muy útiles para comprender, entre otros, los procesos de toma de decisiones realizadas por los líderes políticos.

Región.
Es un área homogénea delimitada espacialmente, con la finalidad de solucionar necesidades fundamentales (acueductos, estructura vial y de servicios, programas de vivienda…) y promover el desarrollo.

Regionalización. Podríamos entenderla como el proceso dirigido a la subdivisión espacial del territorio, con el objetivo de ordenar los aspectos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales del país. En torno a la regionalización en Colombia  (3), notemos que el desempleo y la pobreza exigen la utilización eficiente de nuestros recursos entre los diferentes estamentos sociales. Observemos que la problemática de la regionalización está íntimamente vinculada con la ubicación espacial del “ordena-miento del orden social” (Nourse, Hugh; 1969). Por ello, la regionalización de la planificación debe servir para alcanzar los beneficios del desarrollo, fortalecer la democracia de participación, generar empleo y facilitar el acceso de los más pobres a los servicios de agua, electricidad, salud, educación y transporte. Teniendo en cuenta las nuevas relaciones intergubernamentales, se habilita al gobierno cen-tral “para asociarse con el municipio, a través de los departamentos, en aspectos de cofinanciación, de asesoría, de planificación o de apoyo (4). Sinteticemos: en cuanto a la regionalización se refiere, observemos que ella debe responder a una reorganización espacial del territorio evitando la continuación de las irracionales disparidades existentes entre nuestras regiones. Parece claro que el proceso de descentralización (fiscal, político-administrativo y técnico) ha sido concebido para redistribuir el poder (político y económico), buscar equilibrios regionales, y crear un nuevo tipo de relaciones entre el go-bierno central, las regiones, los departamentos y los municipios.

Referencias

1.    Entiéndase por entorno el marco dentro del cual se estudian y prospectan las actividades humanas del grupo de referencia.
 
2. Compleméntese al respecto en: Roa Suárez Hernando. “Liderazgo, gobernabilidad y paz. El caso colombiano”. En: revista VNIVERSITAS, No. 106, Javegraf, Bogotá 2003. pp. 45 – 88.
   
3. Para un estudio de la problemática de la planificación y regionalización en Colombia, véanse: Forero, Edgar, “Región como proceso económico”,  Revista Economía Colombiana, n° 151, Bogotá, 1983. Isard, W., Methods of Regional Analysis, The MIT, Press, 1980. oncayo, Víctor Manuel, “Aspectos jurídico-institucionales de las regiones de planificación”, Revista Planeación y Desarrollo, Bogotá, 1985. Pardo Rueda, Rafael, “Política regional del Gobierno Belisario Betancurt”, Revista Economía Colombiana, n° 182, Bogotá, 1986. Richarson, Harry, Elementos de economía regional, Ed. Alianza, Universidad de Madrid, 1975. Roa Suárez, Hernando, Planificación, desarrollo y petróleo. El caso araucano, Guadalupe, Bogotá, 1967. Rojas, Fernando, “La cuestión regional y las políticas de descentralización en Colombia”, Enfoques Colombianos, n° 13, Fundación F. Newmann, Bogotá, 1963. Santana R., Pedro, Desarrollo regional y paros cívicos en Colombia, serie Controversia n° 107- 108, CINEP, Bogotá, 1983. Se podrá ampliar la concepción sobre la regionalización leyendo a: Kenyon, Banhne A. y Kincald, Jhon, Competition Among States and local Governments, The Urban Institute Press, Washington, D.C. Mendoza, X. y Candel, J., Descentralización y control en las grandes ciudades: un enfoque normativo, Papeles de ESADE, Barcelona, 1988. Sabatini, Francisco, “Planificación del desarrollo regional: desde los sistemas especiales a los procesos sociales”, Revista Interamericana de Planificación, vol. 23, n° 89, Guatemala, 1990. Longo, F., “Una experiencia de cambio organizativo: los centros gestores del ayuntamiento de Barcelona”, en: Jornadas para la modernización de las administraciones públicas, 9, 10 y 11 de julio de 1990, Cuenca, Ministerio para las Administraciones Públicas, Madrid, 1990. Garay, Luis Jorge. Et al. Colombia: Diálogo pendiente. Antropos. Bogotá 2005. Leal Buitrago Francisco. (E). EN LA ENCRUCIJADA. Colombia en el Siglo XXI. Norma. Bogotá 2006.

4. Martínez, María Mercedes, Asociación intergubernamental para el desarrollo, DNP, pág. 6, Bogotá, 1988.

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