Por: Hernán González Rodríguez

Concesiones y reparaciones viales

El ministro de Transporte, Germán Cardona, anunció hace algunas semanas en Manizales que las próximas concesiones viales se adjudicarán en Colombia bajo el esquema de cuarta generación. El modelo actual de concesiones es historia, aseguró.

Las concesiones de cuarta generación les exigirán a los contratistas elaborar primero los diseños y los estudios de las obras con el fin de obtener las licencias ambientales y adquirir los predios antes de comenzar a construir.

Solamente cuando los concesionarios hayan terminado las obras, les autorizará el Gobierno cobrar peajes durante el tiempo que sea necesario para recuperar la inversión que realizaron. Primero las obras y después los peajes, concluyó el Ministro.

Es decir, se creará un esquema todo lo contrario de cuanto acontece hoy día que se cobran peajes durante años antes de comenzar las obras.

Uno de los asistentes al anuncio del señor Ministro sostuvo en forma muy acertada que la cuarta generación no resuelve el problema de la lentitud en las expropiaciones, a pesar de contar con los mejores abogados.

Otro asistente afirmó que este esquema les exigirá a los interesados asegurarse de poder contar con cuantiosos recursos financieros a largo plazo. Y finalmente sostuvo otro que las condiciones resultaban ser tantas y tan complejas que, ojalá, no concluyera su gestión frente al Ministerio sin haber adjudicado algunas.

Tampoco parece haber explicado el señor Ministro quién va a pagar las obras en caso de que los peajes no alcancen a reembolsar lo invertido en un tiempo razonable, porque, por ejemplo, podría suceder que el tráfico proyectado por Mintransporte no se logre alcanzar nunca.

Cuando se escuchan las declaraciones del ministro Cardona sobre sus soluciones para reparar la  red vial del país, la cual se encuentra destruida, desemboca con frecuencia en proponer para todo profundos estudios técnicos previos, algo de la familia de sus concesiones.  Sospecho que en esta crisis apremia ensayar primero soluciones de emergencia, para poder cumplir con la promesa de reabrir la vía en 20 días, al decir del señor Ministro.   

En el país existe un buen número de contratistas con maquinaria y conocimientos para habilitar  trochas, al menos, los cuales ya deberían estar trabajando. Se habla de unas ocho vías clave para la interconexión del país  y de cerca de otras 200 en pésimas condiciones.

Me parece escuchar al exministro de Obras Públicas, señor Andrés Uriel Gallego, cuando le informaba al país sobre la presencia en su cartera de expertos extranjeros para revisar la forma inadecuada como se estaban adjudicando en Colombia las vías previas a su gestión. Poco parece haber cambiado desde entonces para cumplir con la promesa de los 20 días.

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