Por: Hernán González Rodríguez

Conducir vehículos ‘enmarihuanado’

La revista Time, del pasado 23 de febrero, publicó un documentado artículo sobre los efectos de la marihuana en la conducción de vehículos.

Comienza este por los comentarios a continuación de la doctora Marilyn Huestis, jefa del Instituto Nacional de los Estados Unidos sobre los Abusos con las Drogas -NIDA:

1. Las decisiones de un conductor drogado son lentas, dificultando su capacidad para resolver problemas rápidamente. 2. La visión se limita, la periferia del túnel de visión no reconoce obstáculos lejanos. 3. Los reflejos se tornan tardíos y la iniciación y la coordinación de los movimientos dificultan el control del vehículo. 4. El cerebro es incapaz de enfocarse en varias cosas simultáneamente, en el semáforo, en el motociclista… 5. En algunos casos se presentan alucinaciones, esto es, ven cosas que no están aconteciendo.

En los Estados Unidos es ilegal conducir bajo la influencia de la marihuana en todos los estados de la unión. La pregunta es: ¿Cómo se prueba que un conductor está bajo la influencia de esta?

El artículo citado responde: El metabolismo del cuerpo sobre la marihuana dificulta equipar a las autoridades con una prueba toxicológica que permita una medida exacta de las amenazas de un conductor drogado. Una prueba de orina puede detectar la marihuana durante días y hasta semanas desde el último consumo, especialmente, para los consumidores habituales. Pero no se considera apropiada para fijarle un límite numérico, nanogramos por mililitro de tetrahidrocannabinol –THC- en el organismo. Un nanogramo es un gramo dividido un número uno seguido por nueve ceros.

Las pruebas de sangre son más precisas, pero requieren traslado a un hospital, la autorización telefónica de un juez, y mientras tanto, tras una demora de dos horas, el examen puede subestimar la cantidad de THC. Estados como Pensilvania, Montana, Washington y Colorado, toleran hoy entre uno y cinco nanogramos de THC. Nevada y Ohio toleran la mitad de lo anterior. Wisconsin y otros diez estados no toleran absolutamente nada, cero nanogramos.

Se espera que la tecnología desarrolle pronto un aparato para analizar el aliento de los sospechosos de consumir marihuana. Recuerda Time que en 1970 no se sabía cómo medir el grado de alcohol en la sangre.

El artículo citado comenta que la policía de Estados Unidos se limita, por lo pronto, a solicitarle al afectado: que camine sobre una línea recta; que se pare en un pie, que levante el otro y que haga equilibrio en el aire; la mejor de todas las pruebas parece ser que la persona incline la cabeza ligeramente hacia atrás y que le diga al policía cuando hayan transcurrido 30 segundos, los drogados no miden bien el tiempo.

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