Por: Felipe Zuleta Lleras

Confesión de parte

Los cientos de trinos que ha escrito el Senador Uribe, como consecuencia de la entrega de la exdirectora del DAS, la doctora Hurtado, no pueden hacerlo pensar a uno en nada distinto que el expresidente anda bastante ansioso, por decir lo menos.

Sabemos que él suele trinar para mantenerse vigente, pero no recuerdo episodio que lo haya hecho utilizar su cuenta en las cantidades en que lo ha hecho esta semana. No lo culpo por eso, pues si bien Uribe no se deja amilanar, los hechos lo están enredando. Peor aún: él mismo se está echando la soga al cuello cuando sostiene que los seguimientos a Piedad Córdoba, a la esposa del alcalde Petro, entre otros, se hicieron por asuntos que él llama de “seguridad nacional”.

Confunde el expresidente la seguridad nacional con lo que realmente pasó en su momento y es que muchos de los personajes de la vida nacional, cercanos a sus afectos, se complicaron y acabaron presos por sus vínculos con los paramilitares. Entre ellos su propio primo, el entonces senador Mario Uribe. Fue precisamente en ese momento que se empezaron los seguimientos y las ‘chuzadas’ a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Eso no lo digo yo, simplemente basta con leerse las condenas de varios exfuncionarios del DAS, para advertir que las ‘chuzadas’ se dieron. Y más grave aún, que los receptores de esa información trabajaban en la Presidencia de la República. Específicamente se mencionan a los señores César Mauricio Velásquez, al asesor José Obdulio Gaviria y al propio secretario general, Bernardo Moreno.

La seguridad nacional sólo estuvo en peligro en la calenturienta mente de un presidente que pretendía perpetuarse en el poder. Ni las Farc iban a ganar la guerra, pues el mismo Gobierno sostenía que no había conflicto armado, ni Chávez iba a invadir a Colombia, ni la esposa de Petro iba a dar un golpe de Estado.

Mucho menos los periodistas que fueron sistemáticamente ‘chuzados’ únicamente por hacerle oposición a un régimen que consideraban peligroso, ese sí, para la democracia. Baste recordar el episodio del valeroso Daniel Coronell y los seguimientos a su hija. No me vengan a decir que una niña, en ese entonces de 4 o 5 años, iba a tumbar al gobierno.

Uribe, pues, anda nervioso porque en donde la Dra. Hurtado decida colaborar con la justicia, como se lo han ofrecido el fiscal y el vicefiscal, sabe que puede acabar muy, pero muy enredado.

Por eso él y sus adeptos cercanos utilizan como método de defensa el ataque y la victimización. No creo que esas tácticas les resulten, entre otras cosas porque es el mismo expresidente el que ha confesado que esas operaciones se hacían por razones de seguridad nacional. Sí, claro, la suya y la de su gobierno. Y harto trabajo le va a costar demostrar que la democracia estaba en peligro.

Al expresidente Uribe todo este episodio del DAS y la Dra. Hurtado lo han puesto a hablar más de lo que toca. Lo grave para él y sus colaboradores es que entre más aclaran, más oscurecen.

 

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