Por: Andrés Gómez

Conflicto de intereses

Las noticias son noticias, sin importar qué intereses defiendan. Los noticieros y los medios de comunicación están para informar, formar y entretener. ¿Pero qué pasa, cuando esa información oculta hechos que son de interés, porque los mismos afectan los intereses de los propietarios?

Es claro que los noticieros no son objetivos. Es claro, que cada uno tiene un tinte político, religioso o empresarial.  Entonces, ¿cómo manejar situaciones en dónde los intereses que se defienden, chocan con las noticias que la gente quiere saber o necesita saber? ¿Cómo manejar ese conflicto de intereses?

El Grupo Ardila Lülle vive en un constante conflicto de intereses. Sus empresas patrocinan el fútbol. Sus medios transmiten los partidos por medio del canal RCN. Y sus accionistas, son dueños de Nacional.

La duda es grande: ¿Cuándo informar sobre Nacional?, ¿cuándo transmitir sus partidos?, ¿cuándo dar a conocer noticias que afectan al mismo?. Hace unos días, por citar tan sólo un ejemplo, un partido de Nacional fue suspendido por actos vandálicos y por la agresión desde la tribuna a un jugador del equipo rival. El hecho, en sí, era noticioso. Contenía interés, generaba sanciones para el club, afectaba a miles de hinchas. Era un hecho tan noticioso, que los otros medios no dudaron en publicarla en sus versiones de internet y en sus medios impresos con gran despliegue en sus secciones.

Sin embargo, RCN TV guardó silencio. En su emisión de esa noche no mencionaron una palabra. Como si por dejar de informar sobre un hecho, ese hecho no sucediera. Se volviera invisible. Como si de manera cómplice no quisieran generarle presión a una decisión a tomar (la pérdida de los puntos de Nacional y la entrega de tres puntos al Cartagena).

RCN TV se equivocó y se equivoca, si cree que guardando silencio sobre los hechos que le afectan sus intereses, va a generar que estos no sean conocidos. El televidente no es bobo ni bruto. Hace tiempo, ese dilema del conflicto de intereses se solucionó en los medios, contando, dejando claro, desde qué voz habla el periodista o el medio.

Un detalle que parece menor, pero que hace una gran diferencia. Ojalá, el grupo empresarial, entienda que por defender sus derechos, no puede pisotear los de los otros, ni mucho menos hacerse el ciego ante la realidad. Una cosa es no ver, y otra no querer mirar y creer que ciegos somos todos.

 

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