Por: Nicolás Rodríguez

¿Conflicto, guerra o violencia?

Según la encuesta titulada "Percepciones de Paz y Derechos Humanos entre la opinión pública colombiana", hay pesimismo frente a que la solución al conflicto deba pasar por la vía militar.

También se dice que tan solo el 11 por ciento de los entrevistados se cree el cuento del posconflicto. Como quien dice que estamos en guerra pero la violencia no es la salida.

¿Es esta, acaso, una contradicción? O lo que ocurre, mejor, es que el cansancio colectivo que produce el discurso de la guerra llevó a que los colombianos, que nos tragamos el sapo de la desmovilización de los paramilitares (para darle una oportunidad a la supuesta reconciliación), exijamos que las cosas sean llamadas por su nombre, ahora que es claro que la violencia continúa. Que cesen, pues, los eufemismos. Y que la embestida militar contra la guerrilla lleve a algo más que guerra, permanente, con la guerrilla.

Difícil, entonces, hablar de posconflicto tras un proceso tan cuestionado en el que, además, los patrocinadores militares y empresariales del paramilitarismo siguen por ahí, como si nada. Y ya que estamos en estas, deberíamos debatir, también, la  pertinencia de la palabra “conflicto”. Un  término de escasa intensidad política que hace pensar, más bien, en la presencia de lo inevitable. Y eso que el propio Alvaro Uribe consideró durante ocho años que el conflicto en realidad era una guerra contra el terrorismo; que hablar de conflicto, una expresión bien tibia, era, por el contrario, demasiado político.

Y sí, ciertamente pensar en términos de conflicto les da a los guerrilleros una legitimidad que no tienen y que no merecen, pero que de cualquier forma necesitamos que adquieran, algún día, porque como bien lo expresa la encuesta, lo de la “salida militar” no es ninguna solución. Ni siquiera es una salida, es la entrada a lo mismo: la continuación de la guerra.

Quizás por ello es que no extraña que el 82 por ciento de los encuestados afirme que no hace nada por la paz. Me incluyo, de hecho, en ese porcentaje (ni siquiera sabía que tocara hacer algo por la paz). Y me pregunto, de paso, si ello también querrá decir que, como en general no sabemos nada de paz, realmente tampoco nos interesa eso que llaman “conflicto”.

La encuesta muestra, por ejemplo, que las poblaciones afro no son consideradas una de las principales víctimas, pese a que este es el grupo poblacional que más ha sido desplazado. Por racismo, por indiferencia o porque no están bien organizadas, cualquiera sea la razón (y me inclino por la primera),  este dato (y todos los otros) hace pensar (o confirma, mejor) que una es la Colombia que vive la guerra y la violencia, y otra la que discute el conflicto.
 

 

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