Por: Juan David Correa Ulloa

Consejos para escritores

Siempre he sido un escéptico de los manuales sobre cómo escribir. Por eso me interesó  Cómo no escribir una novela.

Pero al terminarlo me quedé con la sensación de que, en todo caso, prefiero leer los consejos de los escritores que se toman en serio a esta sarta de insensateces superficiales y para nada “disparatadamente divertidas” como dice la solapa.

Me parece que Howard Mittelmark y Sandra Newman, sus autores, podrían ser dos guías para no escribir novelas de aeropuerto a las que les sobren estereotipos, pero no serán de ayuda para quien, como ellos mismos lo confiesan, quiera “escribir novelas literarias”. Aunque no sé muy bien qué quieren decir con eso, a continuación explican que no todo el mundo es Philip Roth para indagar con éxito y humor en la sexualidad masculina.

Así que como uno no es Philip Roth, estos dos escritores (también han escrito novelas), quieren que todos tomemos nota de los “errores que no se deben cometer” cuando se escribe una primera novela (ojo, no aplica para segundas ni terceras partes). Para ello, echan mano de un humor escolar y de ejemplos tan llenos de clichés que no producen el efecto deseado. Pecan porque sobreactúan para mostrar, pero terminan por ocultar lo que quieren decir.

Así, el libro se pasea por la trama, los personajes, el estilo, los mundos de las malas novelas, los efectos especiales y, finalmente, cómo no venderle una novela a un editor. Lo cierto es que en ninguno de los casos cumplen lo que prometen: siempre están hablando de la periferia sin conseguir dar en el clavo. Para ellos, la verosimilitud, la voz, la semántica y el lenguaje son temas aburridos o demasiado literarios. Y como todos no somos Pamuk o Dickens tendremos que conformarnos con no poner a nuestros personajes a mirarse al espejo, ni cometer el despropósito de que nuestro héroe se convierta en extraterrestre en la última página, y menos creer que los sueños pueden tener cabida en las tramas de hoy pues ya hemos superado a Freud. “Un buen sistema es permitirse un sueño por novela. Luego, cuando llegue la revisión final, lo quitas y en paz”. Adiós a la carga simbólica, eso era para los novelistas de comienzos del siglo XX. ¡La ciencia avanzó!, nos dicen.

El humor es un género y depende de la ironía. Y nuestros dos relatores quisieron hacer un libro irónico que termina siendo denotativo. ¿Eso es lo que vende?

Cómo no escribir una novela, Howard Mittelmark, Sandra Newman, Seix [email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan David Correa Ulloa