Por: Uriel Ortiz Soto

Conservatismo, siglo XXI

Es urgente e indispensable que quienes están dirigiendo actualmente los destinos del conservatismo no continúen arando sobre los mismos rezagos de siempre; se requiere con urgencia promover un conservatismo a lo moderno, con ideas nuevas, que permita la construcción de los directorios: nacional, departamentales y municipales, con un criterio de razón y lógica, que abra las puertas a todos los estamentos sociales económicos y políticos del país.

En este orden de ideas, el conservatismo siglo XXI se definirá como una colectividad con mentalidad abierta, de principios y valores, con profundo respeto por el bien ajeno y la buena administración de los dineros que le son confiados para el buen desempeño de sus funciones.

Hay que reconocer que el doctor Omar Yepes Alzate, nuevo presidente de la colectividad desde hace cuatro meses, recibió un conservatismo sin partido, mal administrado, plagado de errores, totalmente postrado y aniquilado por los vicios de la politiquería, la mermelada y la corrupción, donde lo han tenido sumido desde hace varios lustros quienes vergonzosamente han sido sus directivos, manejándolo como propiedad privada para sus émulos, allegados y familiares.

Sería muy importante preguntar a los señores Efraín Cepeda y Hernán Andrade, entre otros, principales defraudadores políticos, morales y económicos de nuestro partido, ¿quién se los ha escriturado? ¿Oh, hasta cuándo los conservadores tendremos que soportar sus sandeces de querer ser los dueños omnipotentes del conservatismo?

El camino que nos toca recorrer de aquí en adelante, doctor Omar Yepes Alzate, es de mucha visión, mucho arrojo y decisión; tenemos la obligación moral de rescatarlo con el nuevo nombre: conservatismo siglo XXI, para dejar a presentes y futuras generaciones un conservatismo con un partido fuerte y vigoroso, que tenga vocación de poder y deje el vicio de arrodillarse a los gobiernos de turno, mendigándoles migajas burocráticas y proyectos de poca monta.

Es vergonzoso saber que de casi 700 inhabilitados para las elecciones del próximo 27 de octubre, detectados por los organismos de control electoral, el Partido Conservador aparece con 113, el mayor número de inhabilitados. Me pregunto: ¿dónde están los principios de moral y buenas costumbres que forman parte del ideario conservador?

Por eso, señor presidente, debemos hacer la reingeniería conservadora con el conservatismo siglo XXI, bajo los siguientes parámetros:

1. Tramitar ante el Congreso de la República una ley de principios y valores, para que sea aplicada y practicada en todos los estamentos: educativos, sociales, económicos y políticos de la vida nacional. Tanta corrupción, microtráfico, violencia en los hogares y criminalidad infantil, entre muchos otros factores, obedecen a que vivimos en una sociedad donde sus pilares fundamentales, los principios y valores, se han perdido totalmente.

2. Diseñar una política agropecuaria, donde el campesino goce de todas las prerrogativas que debe otorgarle el Estado para el buen desempeño de las arduas faenas agrícolas: seguridad, vivienda digna, seguro social, salud, educación y, lo más importante, garantizarle la comercialización de sus productos.

3. Formular una política clara para el ingreso de las juventudes conservadoras y que se les permita celebrar en las sedes de su partido foros y reuniones orientados a estructurar sus planes y programas de desarrollo, estimulándolos para ocupar cargos públicos y privados.

4. Vincular a los grandes, medianos y pequeños empresarios a los directorios nacional, departamentales y municipales, ofreciéndoles capacitación en proyectos productivos que les permitan superar las dificultades empresariales.

5. Vincular a las mujeres conservadoras para que sean ellas las promotoras de nuevas empresas, puesto que, al día de hoy, están demostrando ser las protagonistas de innovaciones constantes y perseverantes en el quehacer de sus hogares y como ejecutivas en la empresa pública y privada.

6. Promover una convención democrática, más no estatutaria, que permita el ingreso de todos los estamentos conservadores previamente acreditados, esto con el fin de modificar los estatutos del partido que están diseñados muy a lo Cepeda, Andrade y otros varones inescrupulosos, que se ocultan en los recovecos del partido pero que disfrutan a sus anchas de todas sus prebendas.

7. Nombrar dentro de la convención democrática un nuevo directorio y una comisión que se encarguen de reformar sus estatutos, para ponerlos a tono con los demás partidos de gran innovación en el mundo.

8. Pedir a la Registraduría Nacional, al Consejo Nacional Electoral y a organismos de control iniciar una severa investigación sobre los malos manejos y abusos cometidos por quienes han sido sus directivos en los últimos diez años. Toda vez que el actual veedor del partido, ni fu, ni fa.

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2019-09-03T21:00:00-05:00

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