Por: Juana Téllez

Construcción privada: hoy y futuro

Históricamente, la construcción de vivienda ha sido uno de los motores de crecimiento para el país.

Hemos visto en repetidas ocasiones cómo tanto la inversión privada en el sector o las políticas públicas dirigidas al mismo funcionan como un acelerador de la actividad agregada del país en la medida en que enlazan muchas cadenas productivas. En ese sentido, es muy buena noticia que aún queden buenos factores estructurales en el país para estimular el crecimiento del sector de construcción de vivienda. Pero no sólo eso: también seguiremos siendo testigos en los próximos años del dinamismo de construcciones no residenciales, así como centros comerciales, oficinas y bodegas.
 
Un elemento clave para ver el potencial para la construcción de vivienda en el corto y el mediano plazo es el déficit aún existente: el 5,5% de los hogares no tienen vivienda y cerca del 11% tiene una vivienda con calidad deficiente (déficit cualitativo). A las tasas actuales de construcción, el déficit irá reduciéndose, pero lo hará lentamente porque la demanda también crecerá ante la disminución esperada en el tamaño de los hogares, que en la actualidad es de 3,5 personas por hogar, por el aumento esperado de las clases medias y por el incremento de la participación laboral de la mujer. Por su parte, en el caso de las construcciones no residenciales, el crecimiento esperado del consumo privado, la mejora en la infraestructura para interconectar el país y el dinamismo diferencial de las ciudades medianas e intermedias, serán determinantes para su desempeño.
 
Sin embargo, a corto plazo la dinámica se centrará en la vivienda de interés social, con apoyos transitorios de las construcciones no residenciales, principalmente en la primera parte de 2015, y de la vivienda de alto valor desde finales de este año. Esto apoyado en que el Gobierno planea una inversión de $8 billones en los cuatro años entre 2015 y 2018 e impulsará la edificación de cerca de 400.000 viviendas de interés social. En total, estimamos que la inversión residencial crecerá en promedio 5,5% anual durante 2015 y 2016, gracias al impulso permanente de la vivienda social.
 
 
* Economista jefe de BBVA Research en Colombia.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juana Téllez

Siguen las buenas noticias en inflación

Recuperación de la economía, en marcha

Política monetaria, en pausa

La educación de los colombianos con la OCDE