Por: Lorenzo Madrigal

Consulta entre dos

LA OPOSICIÓN A LO QUE YA SE VISlumbra como una dictadura populista ha dado sus primeros pasos en desorden. El grupo más compacto y firme opositor, que era el Polo Democrático, se descompuso en sus piezas más sobresalientes y lo que hoy queda del “glorioso” Partido Liberal está quemando toda posibilidad distinta de la única de su jefe, el ex presidente Gaviria.

No creo que el ex presidente sea una buena alternativa para enfrentar el caudillismo de Uribe. No que sea malo, es hombre sobresaliente, tiene la nombradía nacional e internacional de los cargos ocupados, es derechista en orden público y liberal –demasiado, dicen– en economía. Pero sin haber sido nunca hombre contencioso y batallador, la OEA acabó por desdibujarlo.

Pero tal vez lo peor es que el ex presidente se ha plantado en frente de la candidatura de su pupilo, el muy decente y discreto Rafael Pardo Rueda, ciudadano a quien nadie le negaría un voto. Suele ser lo malo de las reelecciones, que anulan a la generación siguiente. Y Pardo está bien, pero cuánto mejor si fuera menos prolijo en documentos, así su inevitable cara de tragedia y su elegante spleen no lo abandonen.

La propuesta de concurrir en consulta varios precandidatos antirreeleccionistas, llegada la hora de enfrentarse a Uribe, va a quedar reducida, a mi modo de ver, a dos nombres, los mismos que están en conversaciones: el del ex presidente Gaviria y el del ex alcalde Garzón. Los demás habrían sido llamados como extras del cine.

El nombre de Alfonso Gómez Méndez, otra opción liberal, es promovido una y otra vez por la alta cocina de la televisión, D’Artagnan o sus reemplazos. Carece así mismo de carisma. Gómez como Pardo, son personajes, que, en otros tiempos, hubieran sido nombrables, para que el pueblo obediente a los directorios votara por ellos y no, como ahora, que han de ser elegibles, luego de triunfar en las encuestas de opinión. O hacer cosas estrafalarias para darse a conocer como ese querido juglar, Antanas Mockus.

A Petro, que representa una corriente del Polo, ya le anunciaron –y lo hizo nadie menos que su colega Wilson Borja–, que le tienen un guardado de hechos ocultos, de los días en que el hoy brillante senador estaba alzado en armas guerrilleras.

Germán Vargas Lleras, invitado a la lista de víctimas de la candidatura Gaviria, difícilmente podría concursar entre opositores de Uribe. Y en su propia casa, el Uribismo, se quedará a la espera del guiño que no le hará jamás el jefe del Estado, pues no lo quiere. ¿Y así,  cómo?

Hay desconcierto, hay desorden, pero también hay tiempo para que  otros hechos que sobrevengan determinen cuál es el camino a seguir y detrás de quién.

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El horror. Un curtido analista, de la cuna del viejo sectarismo, preguntado por Semana sobre quién habría hecho más daño a Colombia, si Marulanda o Pablo Escobar, respondió que Laureano Gómez (!).

 

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