Por: Tola y Maruja

Contestan Tola y Maruja

Respetadas enfermeras del alma, Felicitaciones por esos 25 años haciéndonos la vida más saludable, pues la risa es santo remedio...

Soy un ministro del gabinete (no voy a decir la cartera) y me están culpando de la desafortunada muerte de una joven que pedía a su EPS ser operada en el extranjero. He pasado varias noches sin pegar los ojos, cabezón de pensar, y no sé qué camino coger. ¿Qué me aconsejan? ¿Me hago el de la oreja mocha con mi conciencia? ¿Tomo valeriana?
Atentamente,
Ministro desvelado
 
Querido matasanos,
Por su letra clara y entendible notamos que usté no es médico. Siquiera, porque gracias a la dichosa Ley 100 la profesión de médico está más devaluada que un bolívar falso.
 
Antaño, los médicos gozaban de prestigio social y en los pueblos estaban a la altura del rector, el alcalde y el cura. A propósito, a mí siempre me intrigó por qué los médicos se casaban con las muchachas más alentadas de Yolombó.
 
Pero eso cambió, y los médicos, que ganaban muy bien, hoy en día reciben unos sueldos que los llevan a rebuscarse como sea, tal cual le pasó a una conocida de nosotras: Fulvia. Ella fue a consulta en la EPS y el médico le dijo: Misiá Fulvia, usté tiene osteporosis, si quiere llamar algún familiar pa contarle, yo vendo minutos.
 
Bueno, usté no tiene por qué achacarse la culpa de un sistema que es maluco de por sí y que vuelve hipocondriaco al afiliado. Ponga cuidao: el invento de las maldingas EPS (que uno paga obligado, se enferme o no) más bien nos enferma, porque uno, con tal de recuperar la platica, entra en coma.
 
Lógico: si uno paga estando aliviao, pues no va a ser tan bobo de regalarle esa cuota mensual a los dueños de las EPS, y con tal de hacerles el gasto se interna un fin de semana en cuidados intensivos, todo incluido: jarabe de bienvenida, botiquín abierto, radiografías pal recuerdo...
 
Este sistema de salú tan machetero no tuvo en cuenta que los humanos somos así: lo que pagamos por adelantao lo aprovechamos al másimo, y por eso en los bufés de los restaurantes nos empetacamos hasta quedar como un cojín de laca.
 
Pa serle francas, querido ministro, nosotras no perdemos tiempo en las EPS y en la familia preferimos automedicarnos: en estos días Tola le hizo al marido una cirugía a corazón abierto con una cuchilla yilé y lo anastesió con burundanga.
 
Claro que Ananías casi se nos va y quizque alcanzó a ver el túnel, y nos contó que el túnel de los colombianos está sin terminar: parece que el contrato lo tenían los mismos de La Línea.
 
Lo cierto es que si las EPS siguen atendiendo a la guachapanga, los pacientes vamos a perder la paciencia y todos nos pasaremos pa la EPS del Indio Amazónico, donde no hay filas porque ellos mismos dan el turno por telepatía y te opera el venerable José Gregorio Hernández, sin ficho.
 
Otra ventaja de los usuarios del Indio Amazónico es que al inscribirse les entregan un monigote del mismo indio, y en caso de incumplimiento le clavan arfileres, ¡pa que lleve!, sin los trámites de la tutela.
 
Bueno mijo, lo dejamos con su conciencia (suponiendo que los ministros tengan): ¿usté hizo todo lo colombianamente posible por salvar a la muchacha?
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: si lo ataca el remordimiento, vaya donde el sicólogo... Ajualá uno particular.

 

 

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