Contra la eutanasia

Eutanasia: discusión bizantina para resolver entre matar o no matar. La respuesta está en la Ley de Dios, que lo prohíbe. Lo indicado es permitir al enfermo terminal su muerte natural, sin afán.

Mantenerlo artificialmente aplicándole tubos para que respire, bombeo para circular la sangre y cuanta trampa se han inventado para aparentar que aún vive o medio vive, ahí radica el error. Aún así, su deceso será inminente. Aplicarle drogas que acaben con su existencia es un crimen; de todas maneras morirá en contados momentos, minutos, horas; en una espera que no dura toda la vida... Dejarlo morir dignamente, ahí sí, dignamente, recurriendo sólo a mitigar el dolor, si lo hay, es cumplir la Ley; pero acelerar el proceso de tránsito a la otra vida es un asesinato.

 Fabio A. Ribero Uribe. Bogotá.

Intención de voto

De la encuesta elaborada por Datexco, el pasado 7 de abril, que compara los resultados de las próximas elecciones presidenciales, con y sin Uribe, se sacan conclusiones muy interesantes. 1’100.000 uribistas, de no aspirar Uribe a una tercera reelección, no saben aún por quién votar y 432.000 engrosarían el abstencionismo, esto es, que si no es por Uribe no votarán por nadie. Ningún uribista votaría por Rafael Pardo. Los demás datos eran más previsibles. A Noemí Sanín y Juan Manuel Santos se trasladaría el mayor número de votos uribistas, poco más de 700 mil para cada uno. En su orden, Andrés Felipe Arias, Sergio Fajardo y Germán Vargas se verían beneficiados con 588.000, 468.000 y 360.000 votos uribistas, respectivamente. Luis Garzón y Carlos Gaviria, a pesar de su oposición, se beneficiarían con aproximadamente 180.000 votos cada uno y Martha Lucía Ramírez recibiría 72.000 votos de uribistas.

 Juan Maal. Barranquilla.

El tapón del Darién

Para el señor Presidente, la Constitución, como el Medio Ambiente, se pueden pisotear para privilegiar intereses personales. Decir que donde no hay caminos de comunicación “las zonas terminan siendo exclusivas de bandidos y delincuentes” es tratar de idiotas a los colombianos. Será que olvidamos que vastas extensiones de tierra en el Urabá chocoano y en el Chocó biogeográfico, donde no hay caminos, están hoy sembradas de palma y en proceso extenso de ganaderización, en manos de paramilitares y parapolíticos amigos del Gobierno, que por tanto no son bandidos ni delincuentes. Los análisis del profesor Molano son valiosos y se deben tener en cuenta para proteger esta gran megadiversidad del Darién. El mundo entero se debe oponer a este proyecto paisa de ‘civilizar las tierras’ buscando solamente intereses económicos. Se deben proteger las comunidades indígenas y afrodescendientes de este proyecto de atropello estatal.

 Juan Rincón. Bogotá.

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