Por: Hernán González Rodríguez

Contraterrorismo

El exvicepresidente técnico de Microsoft, señor Nathan Myhrvold, director de programas famosos como Windows, Word y dueño de uno de los mayores números de patentes del mundo, acaba de publicar un documento de 33 páginas sobre el contraterrorismo que les tiene los pelos parados a las autoridades estadounidenses.

La revista Fortune publicó el artículo que comento a continuación. 

“La economía de la mortalidad a gran escala ha cambiado en los últimos años, al facilitar, abaratar y permitir que pequeños grupos independientes de los Estados, obtengan armas de destrucción masiva.  Y mientras los Estados Unidos gastan su energía y su dinero previendo las bombas y el secuestro de aviones que podrían asesinar a unos pocos centenares de personas, ignoran las amenazas reales, las que podrían terminar con la vida de centenares de miles. Las amenazas reales son las armas nucleares, las químicas y, en especial, las biológicas”.

Advierte Myhrvold que le resulta imposible abordar estos temas sin parecer alarmista, “Pero radica la novedad de las situación actual en que la tecnología moderna les puede suministrar a pequeños grupos armas que son tan letales –y posiblemente más destructivas- que las que poseen los Estados.  Un puñado de personas, quizá un solo individuo, puede hoy matar millones, más aún, miles de millones. Desde el punto de vista de la tecnología moderna es perfectamente posible arrasar con toda la población del planeta Tierra”. 

“El contraterrorismo del gobierno estadounidense se ha centrado en la revisión de los pasajeros de los aviones y en espiar algunas llamadas telefónicas. Pero este aparato de seguridad no está funcionando como debiera para combatir el terrorismo con estrategias de gran escala. Para evitar esto debemos mirar a las organizaciones eficaces, en las cuales se destacan los ejecutivos competentes y con autoridad para tomar decisiones”. 

“El bioterrorismo figura como la mayor amenaza potencial sobre la vida del planeta y, sin embargo, no existen los individuos expertos y con jerarquía para combatirlo.  Así como no es de esperar éxitos en ventas en una empresa sin jefe de mercadeo, un país sin jefes competentes, difícilmente puede percibir y prevenir los ataques de los terroristas”. 

“Lo más probable, concluye Myhrvold en su documento, estriba que continuaremos cojeando en nuestro camino, hasta cuando los terroristas lancen el próximo ataque. Con suerte, lo detectaremos a tiempo para prevenir un gran desastre; pero lo más probable es que un ataque terrorista en la próxima década aniquile entre cien mil y un millón de estadounidenses.  Tras esto, de seguro, tomaremos en serio  las amenazas del terrorismo estratégico”. 

 

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