Por: Salomón Kalmanovitz

Control de capitales

HAY AL MENOS CUATRO RAZONES por las cuales sería conveniente imponer controles de capital en la coyuntura por la que atraviesa Colombia: hacer consistente la política monetaria, neutralizar las presiones revaluatorias del peso, estabilizar el ciclo económico y fomentar el empleo.

La autoridad monetaria está retirando los estímulos con que enfrentó la pequeña recesión de 2009 y que de paso fueron exitosos. Para ello, ha elevado las tasas de interés del 3% al 3,75% y su postura es de que habrá más alzas hacia futuro. Entre tanto, la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene su política monetaria muy laxa, con tasas de interés de 0 y expansión cuantitativa de la oferta de dólares, mediante compras masivas de bonos del Tesoro americano.

Para un agente “racional” colombiano que tenga acceso al crédito internacional, endeudarse en dólares le permite apropiar la diferencia entre los dos niveles de tasas de interés y se beneficia además con la revaluación que encuentre a la hora de servir su deuda. En efecto, el endeudamiento externo se ha duplicado en lo que va de este año frente al pasado, alcanzando 3.700 millones de dólares. Para hacer consistente su política de retirar los estímulos a la economía, el banco central debería igualar la tasa interna con la externa, colgándole un arancel al endeudamiento externo equivalente a la diferencia.

La revaluación del peso está golpeando cada vez más a los exportadores y a los productores locales que compiten con las importaciones. La presión viene, como se dijo, del endeudamiento privado pero además del flujo de capital de corto plazo que se destina a adquirir bonos y acciones para especular con sus precios y con la revaluación del peso. Para frenar las inversiones extranjeras el Banco de la República ha empleado antes y los tiene en su arsenal requisitos de permanencia en el país de al menos un año y la exigencia de depósitos para desincentivar la traída de dólares con que se especula en los mercados financieros y a favor de la revaluación. De esta manera, se le impondrían talanqueras al flujo de capital que revalúa el peso colombiano.

La tercera razón para imponer controles de capital surge del carácter pro cíclico de los flujos internacionales de capital: proliferan en tiempos de bonanza y migran en estampida cuando se deterioran las condiciones de la economía, generándole una gran volatilidad a la tasa de cambio. La esencia del régimen inflación objetivo que orienta la política monetaria del Banco de la República es precisamente su carácter contra cíclico. De esta manera, dejar abierta la cuenta de capital puede neutralizar las políticas que contribuyen a estabilizar el ciclo de los negocios y producen a la larga un mayor crecimiento económico.

El aumento del empleo no es una responsabilidad fundamental del banco central, pero sí es una razón de mucho peso: debe actuar si el pleno empleo se encuentra lejos del uso de la capacidad productiva con que cuenta la economía. En este sentido, el deterioro de las exportaciones no mineras y el crecimiento moderado de los sectores transables están sugiriendo la necesidad de políticas que los fomenten al mismo tiempo.

De esta manera, la persistencia de un desempleo de dos dígitos justifica que se impongan medidas efectivas, como el control de capitales, para el logro de las metas del Banco de la República, incluida una tasa de cambio que incentive las actividades intensivas en mano de obra.

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