¿Conversación para qué?

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El primer interrogante que me vino a la mente, cuando el presidente Iván Duque anunció que promoverá una serie de diálogos con distintos sectores que, según él, permitirán la superación de la crisis política que vive el país por cuenta de las diferentes manifestaciones y protestas es: ¿qué sentido tienen? En pocas palabras: ¿conversación para qué?

Hasta el momento el Gobierno Nacional se ha sentado a dialogar con gremios económicos, sindicatos, alcaldes y gobernadores electos, y algunos sectores que no representan al grueso de las personas que hoy manifiestan inconformidad con su gestión, además de que son conversaciones que no muestran una metodología clara, con unos objetivos precisos.

En casos como estos vale la pena recordar el viejo y conocido refrán que a la letra dice: “En el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”, y es justamente esto lo que debe evitar el Gobierno Nacional, porque el escenario de conversación nacional no puede convertirse en una segunda versión de los diálogos del Caguán que se desarrollaron en el marco del triste y célebre proceso de paz con las Farc promovido durante la presidencia de Andrés Pastrana.

Un escenario donde solo se va a gastar saliva hablando de lo divino y lo humano sin tener un fin claro es lo que menos requiere este país, y no es para esto que los ciudadanos del común salen a las calles a pedir espacios para ser escuchados, ni tampoco es con los asesores o asistentes del presidente de la República con quien quieren hablar. Es con el presidente de la República, y es aquí donde el primer mandatario y su grupo de comunicaciones deben diseñar una estrategia certera y apropiada que le permita al jefe de Estado acercarse a los colombianos en las regiones y en las ciudades principales, pero no a través de una pantalla de televisión en entrevista con algún presentador o presentadora, sino a través del diálogo directo. Maneras hay muchas y en el equipo de comunicaciones hay personas expertas, Álvaro García es el primero. Todo es cuestión de elegir un norte y saber llegar a él.

Insisto, Colombia no puede darse el lujo de repetir los espacios lúdicos en los que se convirtieron los diálogos de paz en San Vicente del Caguán por la falta de liderazgo de Andrés Pastrana. Si en realidad se quiere buscar una cercanía con la población en los distintos lugares de nuestro territorio, lo primero que se debe hacer es tener en cuenta que se eligió a una persona para que dirigiera los destinos del país, pero en ningún momento se le firmó un cheque en blanco y estará sometida a una veeduría constante de todos los colombianos, que pueden exigir cambios en el enfoque y en las políticas que consideren dañinas para su bienestar.

Aquí no se eligió un gobierno para que hiciera y deshiciera a su gusto, así es que, señor presidente, evite restregarnos a toda hora su triunfo electoral. Eso solo demuestra soberbia y prepotencia, defectos que en lugar de calmar los ánimos terminan por enardecerlos. Con demostrar un poquito de humildad no va a dejar de ser quien es.

Lo segundo que debe hacer, señor presidente, es atender los reclamos que la ciudadanía hace cuando la fuerza pública comete abusos. Esa es una realidad que no se puede negar y con exigir transparencia en el actuar tanto de militares como de policías no se les va a desmoralizar, por el contrario, estos ganarán más confianza y afecto en de colombianos del común.

Lo tercero es aceptar que a Colombia le puede ir muy bien en economía, pero esto no se está reflejando en las cifras de empleo. Algo debe hacerse en esta materia para que el crecimiento económico vaya de la mano con el crecimiento en la tasa de empleo. Insistir en discursos que las personas no quieren escuchar, porque van en contravía del diario vivir en los colombianos del común, genera más inconformismo y enardece los ánimos. ¿Es posible que lo entiendan en la Casa de Nariño?

Si la población está dispuesta a dialogar con usted, señor presidente, de manera civilizada, no es para verlo a través de una pantalla de televisión conversando con una presentadora explicando lo bien que le va a su Gobierno. No, señor, es para que asista a los territorios y escuche lo que piensan y conozca la situación que deben enfrentar hombres y mujeres en municipios y veredas del país, saliéndose del formato del primer mandatario que habla desde un atril, mientras la gente está a unos cuantos metros separada de usted por una valla de contención.

Formas de llegarle a la gente hay miles, todo es cuestión de tener un poquito de imaginación y en su equipo de comunicaciones hay gente muy capaz, señor presidente. Siéntese con ellos y planeen la manera más adecuada, no es muy difícil y tampoco se requiere expertos internacionales, créame.

@sevillanoscar

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