Por: Hernán Peláez Restrepo

Convocatoria

Es de justicia esculcar, no solamente la nueva convocatoria para dos juegos amistosos de la selección de Colombia, sino hacer varias precisiones a futuro.

Para todos los directores técnicos, sin excepción en Suramérica, el que llaman trabajo de campo es muy limitado. Los calendarios impiden estar próximos a los jugadores. Está desvirtuado el asunto mal llamado de los microciclos. Ningún equipo de alta competencia, como el Atalanta de Italia, cedería a Duván y Muriel para un acercamiento táctico o de trabajo en Colombia. Por eso, para forzar la cesión de futbolistas, la FIFA se inventó aquello de las fechas FIFA. Así compromete a los equipos y obliga a los jugadores a viajar hacia sus países de origen.

El último microciclo que Carlos Queiroz efectuó fue para observar arqueros entre los que están en nuestro torneo parroquial. Quizá por eso, para que figuren como suplentes de David Ospina, llamó a Álvaro Montero, Aldair Quintana y Éder Chaux. Pero un verdadero microciclo es con todos los jugadores disponibles y días de trabajo. O para convocar, si se puede, a los ocho jugadores señalados como defensas, y ahí sí se puede trabajar.

Si en la convocatoria de Queiroz faltan piezas claves para organizar juego, es casi seguro que él dispone de una idea de juego vertical y de transición rápida. Es cuestión de ver al grupo frente a Venezuela y Brasil para ir perfilando un concepto más profundo y realista. Lo otro es especulación y, de paso, como estos choques están exentos de resultados comprometedores, pues son amistosos, es necesario mirar y advertir de las falencias del equipo como tal.

Sobre las lesiones, ligamentos cruzados y fatigas musculares, en épocas lejanas los periodistas caímos en la tentación facilista: “mala preparación físico-atlética, exageradas cargas de trabajo”, pues según estudios recientes, el número de partidos en la temporada para jugadores de élite es excesivo. Los viajes intercontinentales y la presión por resultados son factores que suman al desgaste y reducen el rendimiento individual. Por eso el sindicato internacional de jugadores pide períodos de vacaciones concretos, al menos 14 días en diciembre y 28 días a mitad del año.

El jugador coreano Heung Min Son, del Tottenham inglés, en un lapso de casi 13 meses jugó 78 partidos, 56 de ellos con apenas cinco días de descanso entre juego y juego. Por supuesto que su cifra es la más alta. En nuestro medio supongo que están en unos 50 partidos, considerando Liga, torneo y competencias internacionales. Es tema para una larga polémica.

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2019-08-31T22:00:00-05:00

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