Por: D. Buenavida

Cooks

En búsqueda de restaurantes nuevos y diferentes, casi sin quererlo, terminé sentado en una mesa en el restaurante Cooks, del nuevo Hotel Sonesta, en el norte de Bogotá.

En el sitio averigüé que Cooks es una cadena de restaurantes de Estados Unidos que opera en diferentes hoteles americanos. Sé que muchas veces hay que arriesgarse, pero, ¿qué tanto?

La carta mostraba una “creatividad” asistida por un bajo sentido gastronómico y, como tuvimos la oportunidad de probar, la ejecución estaba a cargo de personas con mínimos conocimientos culinarios, poco entrenamiento y descuidadas. Ofrecía platos rebuscados como calamares rellenos con tomate, carne de cerdo y camarones, carne con salsa de camarones, jamón serrano con camarones al coco, crema de espárragos con mejillones y otras “creaciones excitantes”. Había vinos, pero no había lista. Consultaron en la registradora y nos contaron: botella a $84.000 y medias del mismo a $33.000, por supuesto, ordenamos dos medias. Como un detalle interesante nos recomendaron Mero a la parrilla, cuando pedimos averiguar con el chef el estado de frescura del pescado nos contestó que mejor pidiéramos otro plato.

La lista tenía los siguientes títulos : “Entradas frías”, “entradas calientes, “sopas”, “carnes”, “pollo”, “pescados”, “pastas”, “risottos”, “rincón andino” ( comida peruana),” platos especiales” y “nuestra parrilla”. No creo que valga la pena profundizar más en esta obra literaria.

De entrada iniciamos con “Palitos de queso mozzarella fritos apanados con almendras y en salsa de mora”. Los acompañaba una tortillita de queso rallado muy buena, en realidad lo único bueno de la comida. “Crema de zanahorias asadas al horno con vino blanco”, la “tradicional” compota de harina con un poco de zanahoria cocida y licuada. Muy deficiente. “Suprema de pollo sellada con mousse de nueces sobre un espejo de salsa de tamarindo”, el único comentario: una infamia. “Chuletón con vegetales grillados y salsa teriyaki”. La chuleta estaba tiesa y seca, venía con puré de papa apenas aceptable, los ofrecidos vegetales “grillados” se redujeron a habichuelas cocidas con maíz de lata. En cuanto a postre, simplemente no nos atrevimos a pedir. En fin, no vale la pena comentar en detalle este desastre culinario.

La fórmula de los dueños de Cooks se da en Colombia y otras partes del mundo: júntense un grupo de amigos con unos pesos, asignen al azar a uno de ellos, encárguenle de elaborar una carta “vendedora”, con adjetivos y combinaciones extrañas. Consiga un cocinero barato, nómbrenlo chef de la cocina y dígale que esta es la carta que tiene que elaborar. Consideración con el cliente: ninguna, a él sólo le interesa la pantalla.

Carrera 15A Nº 125-26. Tel. 658 5500.

[email protected]

 

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