Periodismo y posconflicto: retos y desafíos para el próximo cuatrienio

hace 1 hora
Por: Columnista invitado

Corales para la Unesco

Por Rafael Vergara

Tenemos visita de la Unesco para comprobar el estado de la ciudad de Cartagena de Indias y el cuidado de sus valores históricos, arquitectónicos y naturales. Los que condujeron a que por “su imagen urbana integrada por su trazado, los espacios y plazas, sus murallas y la bahía”, el 17 de agosto de 1985 Amadou-Mahtar M’Bow, el director general de la Unesco, en ceremonia solemne efectuada en la Alcaldía de Cartagena, anunciara que el Comité Intergubernamental del Patrimonio Mundial en su 8ª sesión, celebrada en Buenos Aires en noviembre de 1984, había declarado que “el puerto, fortalezas, conjunto monumental, Cartagena de Indias entrará a formar parte en la Lista de Patrimonio Histórico y Cultural de la Unesco”.

La declaración pidió consideración especial para su bahía como elemento estructurante dado que el conjunto arquitectónico y monumental incluido en la lista se encuentra emplazado en el interior único y natural de la bahía de Cartagena, por lo que es necesario que se le brinde por igual la mejor protección posible. El estado crítico de sus aguas y orillas demuestra que eso no se ha hecho.

La circunstancia de estar siendo golpeados por el cambio climático –las permanentes inundaciones lo demuestran– y en especial la alarma generada por evidentes excesos constructivos en el centro histórico y la infame construcción de la Torre Acuarela en las proximidades del castillo de San Felipe –y quién sabe qué otras razones– hacen que esta visita tensione a todos.

La ministra de Cultura fue directa: “Está latente y existe la posibilidad de que el sitio quede amenazado en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro”.

La misión comprobará, entre otras, si hay disminución de la protección y si las políticas de conservación son eficientes. Verificarán las amenazas en los proyectos de planificación o en acciones de urbanismo –más que evidentes– y los impactos climáticos o ambientales que ponen en peligro el Patrimonio Mundial.

Es posible y no es necesario ser muy agudos para percibir que los vacíos, atrasos e indiferencia son consecuencia de la interinidad y el clientelismo que carcome más que la sal. Aun no tenemos el PEMP y hay deterioro de coherencia o excesos urbanísticos o arquitectónicos, para no hablar de obras para enfrentar el aumento del nivel del mar.

También apreciarán lo que se ha hecho bien y hay que aplaudir y agradecer el esfuerzo de quienes trabajan incluso enfrentando la incultura ciudadana de propios y extraños y la debilidad del Estado.

Dado que a escasa distancia de los fuertes de San Fernando y San José, desde antes de su construcción en la entrada de la bahía persiste el arrecife coralino y sus colonias heroicas y que estos seres vivos y esenciales son Patrimonio Mundial protegido, desde la campaña Salvemos Varadero hemos pedido a la Unesco que los tenga en cuenta para ratificar su protección. Hay que garantizar su función reguladora de las corrientes y ser uno del extraordinario ecosistema de la vida marina a proteger para un bien de la humanidad y de nosotros los colombianos. También por ser fuente de alimento, especialmente de los pobladores afrodescendientes de nuestro contaminado cuerpo de agua.

Entendemos que lo ambiental es esencial, es Patrimonio Cultural y la Constitución de 1991 así lo declaró en su artículo 8 al equipararlos y ordenar que la protección de las riquezas naturales y culturales de la Nación es una obligación del Estado y de las personas.

El Patrimonio Natural es el conjunto de bienes, servicios y riquezas protegidos, constituidos por zonas verdes, fauna y flora, cuerpos de agua con valor histórico, cultural, paisajístico y ecológico. Constituye la base heredada que ofrece el territorio, bienes y servicios que deben preservarse para el disfrute tanto de las actuales como de las futuras generaciones. Soporta y cobija el patrimonio material e inmaterial.

Al declararla Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, la Unesco reconoce que Cartagena posee valores históricos, estéticos, simbólicos, ambientales y paisajísticos esenciales. Insisto, uno de ellos es la agredida bahía de Cartagena.

Permítanme terminar diciendo que según informa la Unidad Especial de Parques Nacionales Naturales, Colombia posee hoy 999 áreas protegidas y falta una para llegar a mil, esa debe ser, señores de la Unesco, ¡los Corales Heroicos de Varadero!

Su voz como defensores del Patrimonio de la Humanidad es vital para lograrlo.

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