Correa y las Farc

Como lector diario, veterano lector, reconozco en El Espectador un proverbial sentido del equilibrio y la ponderación: ni nacionalismo a ultranza ni vende patria.

Las páginas de opinión son el mejor ejemplo de esa actitud. Mal podría El Espectador destacar en grandes titulares y en fotos de media página las presuntas relaciones de Correa con las Farc. Y el no hacerlo tiene por lo menos dos razones: 1) dos países que se necesitan mutuamente no pueden andar mostrándose los dientes, apoyados en oportunismos políticos; 2) con la cadena de escándalos que ocurren en Colombia, duro pan diario, El Espectador no saldría de los susodichos titulares y fotos. Lo que falta en Ecuador y en Colombia es mejorar la educación; cobertura hay suficiente, falta mayor inversión para optimizar su calidad, a fin de formar ciudadanos y ciudadanas con disposición intelectual y espiritual para aportarle a la Patria lo que necesita, a ver si un día salimos de la barbarie.

 Donaldo Mendoza M. Barranquilla.

Sobre la soberanía

Jean Bodín, autor de La República (1576), formuló la concepción clásica de “soberanía” como “poder supremo sobre ciudadanos y súbditos no limitado por las leyes”.  Sostiene que el soberano no es dueño de los bienes de sus súbditos. Es decir, se es soberano quien ejerce la autoridad suprema e independiente sobre los hombres, no sobre territorios.

De tal manera que la expresión “violación de soberanía” por “dar garaje” a unos aviones norteamericanos dentro de las instalaciones de una base militar colombiana no es apropiada; quienes la emplean desconocen su propio idioma; desinforman y confunden a la opinión pública. Es una expresión extremista que si aceptamos la idea de mejorar nuestro léxico, debemos borrarla de nuestro argot político y periodístico.

 Fabio A. Ribero Uribe. Socorro.

Globos en Bogotá

Muy amables y hasta estéticos los globos que iluminaron la capital con motivo de la conmemoración de la Independencia. No deja de ser, sin embargo, bastante llamativo que se escoja como medio de celebración una práctica cara que en nada contribuye a aquello que se supone se quiere exaltar. La cantaleta con la libertad, desplegada en publicidad por parte de la Alcaldía en todos los medios de comunicación, no pasa de ser un concepto efímero y de difícil entendimiento para los que no somos tan letrados como parece que sí lo son quienes asesoran al Alcalde. Razón tiene el columnista de este periódico, Héctor Abad Faciolince, en su respetuosa crítica a la jornada y sus mentores.

 Catalina Jaramillo. Bogotá.

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