Correos

Los correos de Raúl Reyes pueden estar alojados en un servidor, lo cual les daría la validez nacional o internacional que la Corte Suprema de Justicia no les otorgó.

En la Operación Fénix fue abatido Raúl Reyes, en un campamento de la zona de Angostura, Ecuador, en marzo 20 de 2010. La operación en la cual se le dio de baja fue compleja y le trajo dificultades  diplomáticas, económicas y políticas al gobierno Uribe. Reyes fue un objetivo militar por décadas. Algunas versiones indican que la operación se realizó con al apoyo del gobierno Americano y nuestro gobierno anterior lo ha negado. 

Este operativo le trajo muchos dolores de cabeza a Colombia en el plano diplomático. La confrontación verbal y política con Correa y Chávez afectó las relaciones comerciales y distanció a nuestro  país de Bolivia, Argentina, Nicaragua y Brasil, entre otros. Las malas relaciones con Ecuador y Venezuela llegaron a tal punto que estuvimos sin embajadores por más de un año. En la confrontación verbal, Chávez alcanzó a utilizar la palabra “guerra”. El comercio con Venezuela y Ecuador se redujo a niveles insospechados aumentando el desempleo y los conflictos sociales en las zonas de frontera.

Los anteriores costos eran predecibles. ¿Por qué Uribe estaba dispuesto a incurrir en ellos? Probablemente, para avanzar en su estrategia militar y transmitir una señal clara a los países vecinos sobre el alcance de la lucha contra los grupos terroristas, la cual “no tenia fronteras”. También  para continuar debilitando política, militar y jurídicamente a las FARC y a sus aliados. Algunos de esos objetivos se lograron y a pesar de sus costos, esa operación fue necesaria y útil.  Sin embargo, la judicialización de los supuestos aliados o colaboradores de las FARC ha enfrentado obstáculos.

A pesar que la integridad del contenido de los computadores fue avalada por INTERPOL, lo cual significa que su contenido no fue alterado, esta evidencia fue rechazada por la Corte Suprema dentro de las indagaciones que hubieran podido incriminar a particulares o servidores públicos como Piedad Córdoba o Wilson Borja. Lo anterior dio pie para que se pensara que esos procesos se caerían como un castillo de naipes.

Sin calificar si el contenido de los archivos y correos electrónicos encontrados en el PC de Raúl Reyes comprometen o no a estas u otras personas, hay un tema que no se ha mirado: todos los correos electrónicos van a un servidor antes de llegar a su destinatario final y las compañías que prestan los servicios de aperturas de cuentas de correos electrónicos y distribución de  los mismos, los guardan por años. Si fuera verdad que esos  correos salieron de las cuentas de Reyes y fueron enviados a esos destinatarios, esa información estaría hoy almacenada en la memoria de los servidores. Inclusive, si Reyes hubiera borrado los correos luego de enviarlos, las copias existirían y deberían estar en los servidores. Y es allí donde será necesario buscar para que sean validas las pruebas. Pero más allá de eso, los fallos de la Corte, que actúa en derecho, tienen una lectura política.

 

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