Por: Rafael Orduz

Corridos prohibidos a la luz del día

Un comandante de la policía expresaba extrañeza por la forma festiva en que el cuerpo de Inglaterra fue recibido en Carepa (Antioquia). Luis Orlando Padierna, segundo al mando del Clan del Golfo, fue abatido en Chinácota, en un complejo turístico, y su cadáver trasladado a Urabá, donde lo aguardaba un homenaje que incluía, según El Espectador, corridos prohibidos, pólvora y una caravana de carros y motos.

Los corridos prohibidos se suben y se escuchan, libremente y a granel, en YouTube y otras redes sociales. Millones los oyen y consignan su admiración. Es el reflejo de una cultura abierta, con valores que se cantan y comparten a la luz del día en muchas regiones. El riesgo, la muerte violenta, propia y la de los demás, y el poder de acceder al dinero, las propiedades, al whiskey y las mujeres lindas por la vía del tráfico de drogas forman parte de proyectos de vida vigentes.

No hay que hacer ningún trabajo etnográfico, entonces, para citar algunas estrofas de corridos integrados, generalmente, por cuartetos que incluyen intérpretes del acordeón, el bajo, la guitarra y la batería, lo básico de la llamada música norteña.

La Kenworth plateada, por ejemplo, tiene 3,6 millones de visitas en YouTube: “Llevaban un contrabando rumbo a Bucaramanga / 2.000 kilos de la fina allí tenían que entregarla / en una Kenworth plateada la droga allí transportada / era muy bien vigilada por tres gallitos muy finos / Cruzaron el cargamento sin que nadie lo notara… / Cuando menos lo esperaban los tenían muy bien rodeados / El gringo fue aquel soplón que a la DEA había avisado / Antes de que se bajara Palito allí lo mataba”.

O El gran mafioso, que ha sido escuchado 7,4 millones de veces: “Desde muy niño soñaba con tener mucho dinero / Tener muchas propiedades en Colombia y el extranjero / Quería cantármela fácil porque pobre no me quedo. / Me fui para Medellín conocí muchos amigos / después me fui hasta el Perú buscando un mejor futuro / después pasé al Salvador a negociar con los duros. / Tengo mujeres de sobra de reinas hasta modelos / me gusta el güisqui del fino con un buen grupo norteño / y pa darle el gusto al dedo no me tiembla cuando quiero”.

El coro: “Hoy tengo mucho dinero mi sueño se hizo realidad / ahora soy un gran mafioso nunca me van a encontrar / hoy me río de la vida / soy más poderoso que Pablo Escobar…”.

La estupidez más grande sería la de censurar los corridos prohibidos, misión imposible. Es parte de la cultura en la que una parte de la juventud crece, cuando no tiene alternativas educativas y laborales, y cuando la política antidrogas y la demanda han hecho del narcotráfico, para jóvenes sin futuro, la opción admirable, aún 24 años después de la muerte de Escobar.

Más grave es, quizá, cuando políticos, magistrados y altos funcionarios, con todas las oportunidades del mundo, buscan el camino del enriquecimiento fácil. No hay diferencia de fondo con Inglaterra y sus seguidores, excepto que los del cuello blanco lo hacen soterradamente.

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