Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Corriente de aguas claras

Hace poco más de un mes habitantes de Aracataca (Magdalena) realizaron una protesta para denunciar que ante la escasez extrema de agua potable se ven obligados a abastecerse del río Aracataca, en donde llenan tanques de 20 litros que luego transportan en burros, mototaxis o carretillas. "La intención de la gente era quemar la oficina de Agua (…) pero en últimas optamos por salir a protestar", dijo un manifestante.

Durante la madrugada de ayer ciudadanos del vecino municipio de Ariguaní (Magdalena) incendiaron las casas de dos alcaldes y las instalaciones del acueducto municipal. ¿La razón? Ariguaní, que en lengua Chimila significa “corriente de aguas claras”, lleva cinco meses sin agua.

Mientras fuerzas especiales de la policía llegaban desde Barranquilla y el fuego en Ariguaní se consumía, autoridades y operadores fueron pasándose la bola, diluyendo cualquier tipo de responsabilidad. Los manifestantes culparon a los alcaldes, los alcaldes señalaron al operador de aguas, el operador de aguas dijo que había recibido los acueductos en ruinas, y así.

Hubo quien responsabilizó a las lluvias o a la ausencia de estas. A la naturaleza malvada. Algunos entrevistados ni siquiera se esforzaron por encontrar una causa precisa y simplemente declararon, con resignación, que la situación de falta de agua en estos sectores se ha venido presentando desde hace “muchos años”. Luego nadie tiene la culpa (o esta recae en la Historia).

Por su parte, las autoridades locales, como algunos funcionarios de “Aguas de Macondo”, que opera los acueductos de ambos municipios, afirmaron que tienen “esperanzas” en la gestión de “Aguas del Magdalena”, empresa que ejecuta el Plan de Agua Departamental para mejorar los acueductos de la región.

En síntesis, ni responsables ni soluciones inmediatas. Lo que sí hay, lo que no puede faltar, es esperanza (y recibos que llegan, esos si, con puntualidad).

Y para terminar, en lo que ya es una costumbre nacional el alcalde de Ariguaní denunció que hubo “infiltrados” en la manifestación. Como si un municipio en el que ha faltado el agua potable durante la mitad de un año, en el que el tener agua es reducido, sin ironía alguna, a un tema de fe, necesite motivaciones externas para protestar. 

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