Por: Fernando Galindo G.

Corrupción y salud

Con la cita del catedrático Gonzalo, de la Universidad de Alcalá, “la ética se vuelve más importante en la medida en que se nota su falta”, Fernando Sánchez T., presidente de la Academia Nacional de Medicina inauguró el foro “Corrupción y Salud Mental”, programado para el pasado 14 de Septiembre.

Participaron el procurador general Ordoñez, el fiscal de la Unidad Nacional Anticorrupción, (se excusaron la Contralora Morelli y el Secretario de Transparencia, Carlos F. Galán, por encontrase fuera del país), el exfiscal de Greiff, el presidente del Colegio Máximo de las Academias, el teólogo Alfonso Llano E., S.J., académicos, psiquiatras, psicoanalistas y rectores de universidades, un representante de los padres de familia y otro de los medios de comunicación, en representación del director de El Tiempo.

Desde el referente histórico que los pueblos, en los que han prevalecido las desviaciones morales, tienden a desaparecer, Guillermo Sánchez M., definió el origen etimológico de corrupción, del verbo latino corrumpere, hacer pedazos, romper desde adentro, (para el senado romano, asociación para ese efecto) y describió el fenómeno como el abuso de la posición de poder en detrimento del interés colectivo, y la entrega de dinero a cambio de prebendas. (soborno, cohecho, etc.). En el índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional de 2011, Colombia fue calificada con 3.4/10, en el puesto 80, entre 183 países. El menos corrupto fue Nueva Zelanda (9.5) y el de mayor corrupción, Somalia (1.0). A excepción de Chile, (7.2.) y de Uruguay (7.0), los restantes países latinoamericanos, (Venezuela 1.9, Paraguay 2.2, Guyana 2.5, Ecuador 2.7, Bolivia 2.8, Argentina 3.0, Surinam 3.0, Perú 3.4, Brasil 3.8,) confirman la pandemia regional que nos afecta. Esta y otras mediciones de organismos multilaterales, fundamentaron la conclusión de los ponentes sobre la persistencia de una profunda crisis de los valores éticos en la sociedad colombiana, cuyo resultado es el prototipo de conducta corrupta, que caracteriza a algunos nacionales.

El procurador Ordoñez afirmó que las funciones de esa entidad no pueden limitarse a los elementos legales, sino que incluyen una pedagogía social contra la corrupción, que se fundamenta en que las políticas públicas se diseñen en función de la familia, para que sea la formadora de los valores y los principios fundamentales del nuevo ciudadano colombiano. En el mismo sentido se pronunciaron la totalidad de los participantes. El Padre Llano enfatizó que la desintegración de la familia, se agrava con la carencia de educación en ética y moral, porque el sistema instruye, pero no forma en los principios perennes del ser humano. Guillermo Páramo afirmó que hay educar para la sensibilidad y no solo para el conocimiento.

Carlos. F. Fernández, por El Tiempo, afirmó que, con “honrosas excepciones” los medios están cooptados por poderes económicos, que requieren veeduría anticorrupción.

Es una utopía una Colombia con ciudadanos éticos?

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