Por: Daniel Mera Villamizar

Corte Constitucional, hipocentro de polarización

El desequilibrio del poder por las extralimitaciones de la Corte es el origen profundo de un malestar político en Colombia.

Las urnas ya no son en Colombia la llave para decidir la orientación de la sociedad. Y esta, el rumbo de la sociedad, es la esencia de la aspiración de la política. Si quienes se dedican a la política ya no pueden aspirar a lo esencial, se crea un profundo malestar.

Los que se dedican a la política con noble propósito, no para enriquecerse, saben que sus programas o ideas de cambio dependerán de la evaluación de constitucionalidad, lo que es correcto.

También saben que si quieren modificar la Constitución para hacer viables sus propuestas, la última palabra no la tendrá el pueblo o electorado, sino la Corte Constitucional, no en términos formales o procedimentales, sino de contenido.

Los partidos políticos saben que ganar la mayoría del Congreso de la República no basta para realizar un cambio de orientación de la sociedad porque la Corte le recortó al Congreso su poder de reforma de la Constitución.

Hasta los personeros de colegio saben que la Corte Constitucional puede más que el Gobierno y el Congreso, y que no hay elecciones populares para llegar a ser magistrado de la Corte, la que sería la ambición natural dada la nueva distribución del poder.

Pero si a los magistrados de la Corte los elige el Congreso, ¿por qué los congresistas no escogen a otros?, podría preguntar un personero de colegio. Se puede contestar con la metáfora sísmica. El epicentro, lo visible, el punto donde más se siente el movimiento telúrico, es la composición de la Corte, sus decisiones divisivas o arbitrarias sin ningún control.

El hipocentro, “el lugar del interior de la Tierra donde inicia la ruptura de la falla geológica y desde donde se propagan las ondas sísmicas”, es la colonización del pensamiento como esfera de poder profundo por una corriente que encontró en la Corte el espacio y los recursos para hacerse inexpugnable como poder judicial y para cooptar y ejercer poder político.

La Corte Constitucional ya no necesita decidir “en derecho” porque sus decisiones “crean derecho”, y decide “en política” cuando lo considera necesario. Naturalmente, esto deprime a los espíritus sensibles al Estado de derecho, y exaspera a los monstruos de la política.

Jorge Humberto Botero, exsecretario jurídico de Presidencia, exministro, columnista sosegado, es uno de esos espíritus sensibles al Estado de derecho. Él ha señalado seis manifestaciones o extralimitaciones de la Corte Constitucional que reconfiguran el poder y el Estado en Colombia, de un modo ni legítimo ni democrático, hay que agregar.

1) La omisión, como fundamento de las sentencias de tutela, de las leyes que regulan los derechos fundamentales, lo que suele suceder sin que la Corte se tome el trabajo de analizarlas, y de explicar las razones que le permitirían dejar de tenerlas como fundamento de sus determinaciones (excepción de inaplicabilidad).

2) La modificación del texto de la Constitución, no para actualizar la terminología utilizada por ella ante nuevas realidades sociales o tecnológicas, sino para modificarla (caso paradigmático: la sustitución, mediante fallos de tutela, de la noción constitucional de familia).

3) La solución de casos individuales, como lo deben ser los que se definen en fallos de tutela, mediante reglas de alcance general.

4) La expansión de la tutela para proteger los intereses políticos de terceros.

5) La conversión de las cosas que integran la naturaleza en sujetos de derechos fundamentales, susceptibles de amparo mediante la acción de tutela, es contraria al derecho positivo y a la estructura lógica del derecho.

6) La adopción de políticas públicas mediante el esquema, de origen jurisprudencial, denominado “estado de cosas inconstitucional”.

Jorge Humberto Botero no apoya una reforma de la normativa propia de la tutela ni una reconfiguración de las cortes. Propone un “observatorio constitucional” de altas calidades para hacer control público a la Corte Constitucional.

Es un primer paso con la facilidad de generar consenso y la capacidad de adentrarse en la profundidad de la “falla geológica” para saber cómo reequilibrar el poder en Colombia con las urnas como fuente suprema.

@DanielMeraV

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Corte Constitucional, hipocentro de polarización

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