Costo económico de destruir ecosistemas naturales

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El concepto de tierras improductivas ya no existe: hoy sabemos que todos los ecosistemas naturales generan beneficios económicos y sociales de gran importancia para la humanidad. El estudio “Global Futures” (“Futuros globales”), publicado por WWF y la Universidad de Stanford, muestra que si seguimos como vamos, las pérdidas económicas asociadas con la destrucción de los ecosistemas significarán billones de dólares en el corto plazo. Se cuantifican pérdidas relacionadas con inundaciones, sequías, erosión costera e incremento en los precios de los alimentos por climas extremos, que agudizan las desigualdades entre grupos sociales y países.

Si seguimos como vamos, los impactos del declive de la naturaleza serán mayores en los países tropicales, con una pérdida promedio del 3 % en el PIB que hará aún más difícil nuestro crecimiento y bienestar. En Colombia lo estamos viviendo -entre otras cosas- con las heladas extremas que destruyen cosechas y pastos, y que pronto generarán alzas en los alimentos, con grandes impactos sobre los grupos más pobres de la población que usan la mayor parte de su ingreso en la compra de alimentos.

El estudio cuantifica las pérdidas en tres escenarios: si seguimos como vamos (1), si se cumplen los compromisos internacionales ya establecidos (2) y si avanzamos más allá de los compromisos actuales y adelantamos procesos de restauración y conservación (3).

El escenario 1, basado en continuar con los hábitos actuales de producción y consumo, es el que genera mayores costos económicos y pone en riesgo los actuales niveles de bienestar. En el 2, que genera menores costos que el 1, se estima una pérdida de US$129.000 millones en el PIB mundial anual para 2050. El escenario 3 beneficia el PIB global en US$11.000 millones por año para 2050 y genera mayor equidad global, siendo los países de bajos ingresos los más beneficiados. Esto exige mejor planificación del uso de la tierra, protección de ecosistemas y limitación de la expansión agrícola. Aspectos que coinciden con lo que debieran ser nuestras prioridades en Colombia.

“Futuros globales” muestra las consecuencias económicas de la inacción y presenta argumentos para una mayor determinación y acción por parte de empresas y gobiernos. El estudio aún tiene limitaciones, pues muchos beneficios de los ecosistemas son desconocidos o infravalorados y sus cálculos se basan solo en seis de los beneficios que los ecosistemas brindan. Por ejemplo, aún no incluye el suelo y sus servicios de almacenamiento de carbono, retención de nitrógeno, regulación del agua y producción agrícola. Adicionalmente, la interconexión de los ecosistemas significa que, a medida que se modelen más servicios, los impactos en cada escenario se amplifican, haciendo mayores los costos en el escenario 1 y los beneficios en el escenario 3.

El estudio relaciona conservación y prosperidad, poniendo en evidencia el valor del capital natural en la política. La conservación del medioambiente beneficia a las personas y a la economía global. Incluso las empresas pueden liderar este cambio y beneficiarse de él, si lo asumen.

Este año se realizará la Conferencia de las Partes (COP), del Convenio sobre Diversidad Biológica, donde se deben acordar objetivos nuevos y ambiciosos para biodiversidad y clima, y medir el progreso frente a los objetivos de desarrollo sostenible. Solo tendremos éxito si reconocemos y respetamos el aporte de la naturaleza al bienestar humano.

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