Por: Marcela Lleras

Coto a los transportadores

HACE UN AÑO HUBO UN ACCIDENTE fatal en la carretera Medellín-Quibdó, donde murieron 25 personas debido, según se dijo, a la carretera.

A pesar de tener los fondos para arreglarla, el negligente Ministro de Transporte no lo había hecho. El Ministro se dio golpes de pecho, ¿y qué paso? Nada. Los accidentes en las carreteras colombianas siguen incrementándose. El puente pasado hubo un accidente violento en la carretera Bogotá-Fusagasugá: fueron 16 muertos y 17 heridos. Precisamente hace un año, en la columna en que me refería al accidente Medellín-Quibdó, proponía que el Gobierno, a través de su Ministerio de Transporte, obligue a las empresas transportadoras a mantener sus buses en óptimas condiciones mecánicas y a sus choferes capacitados y descansados; no dejarlos trabajar sino un número determinado de horas. Y que si están borrachos o con guayabo, no los dejen conducir. ¿Por qué los pilotos de avión sí tienen controles de alcoholemia y pruebas sicológicas y los del transporte terrestre no, si ambos transportan vidas humanas?

El puente pasado hubo 33 personas muertas y 73 heridos, dicen las fuentes oficiales, y ¿dónde está Andrés Uriel imponiéndoles a los transportadores que arreglen sus vehículos y que estén más alertas con las condiciones de sus choferes?

¿Hasta cuándo vamos a ignorar que la gente se está matando a diario en las carreteras colombianas por desidia de los dueños de los buses y también por malas carreteras? Por eso tienen que reforzarse los controles desde la base, es decir, someter a los dueños de los buses a que cumplan las normas y que las autoridades estén pendientes de reforzarlas y que no reciban coimas.

A ver, señor Ministro de Transporte: ¿será muy difícil imponerles a los señores transportadores que les hagan mantenimiento mecánico a sus buses, así les cueste? Porque plata es lo que tienen. ¿Será muy difícil obligarlos a que no pongan a manejar a choferes cansados y mal capacitados, que les hagan pruebas de alcoholemia y sicológicas y controlar, de verdad, que no hagan trampas con certificados falsos? Es que estamos hablando de gente, de vidas humanas.

Mientras los funcionarios públicos no dejen de tenerles miedo a los transportadores, que actúan como una mafia, y los hagan cumplir los requisitos, se seguirán regando las carreteras de Colombia de muertos, heridos o gente que quedará incapacitada de por vida.

Tenemos que esperar al próximo presidente, y que venga acompañado de ministros buenos, porque ya se vio que en ocho años Andrés Uriel no hizo nada por desarrollar la infraestructura vial de este país, o si lo hizo quedó entre él y los santos a quienes les reza; y menos para controlar a los transportadores y frenar las muertes en las carreteras. ¿O, al estilo colombiano, estaba esperando que el acopio de muertos creciera para tomar alguna medida?

Ojalá nunca más, por el bien del país, nos vuelva a tocar un ministro de la incompetencia del de Transporte. Claro que para incompetentes, el de la Protección Social.

 

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