Por: Augusto Trujillo Muñoz

Creciendo juntos

Gobierno Nacional, industria petrolera y entidades territoriales constituyen una trilogía insustituible para el desarrollo del país en estos tiempos del posacuerdo: sin energía no hay desarrollo. Aquella trilogía es, también, la protagonista de la feria “Expo Oil & Gas” que se cumple en Bogotá entre el miércoles y el viernes de la presente semana. Además de las intervenciones de los altos funcionarios del Gobierno que tienen que ver con el sector, los ejes del evento son las conferencias técnicas de varios especialistas, y unos paneles regionales sobre la paz, el medio ambiente y la necesidad de construir unas nuevas formas de relacionamiento entre el Gobierno, la industria y los territorios.

En su discurso inaugural el ingeniero Germán Espinosa, presidente de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros, Campetrol, reiteró verdades que le resultan caras al sector: la industria del petróleo y del gas lleva un siglo ampliando la frontera económica, es decir, haciendo país. Su presencia en zonas alejadas, en las cuales no hay Estado ni mercado, permitió desarrollos en materia de infraestructura y demanda social que, de otra manera, no se hubieran producido. Como vocero de un gremio, insistió en que la exploración, explotación, transporte y procesamiento de los hidrocarburos han sido clave de los grandes procesos de transformación del territorio.

Pero también dijo verdades que el sector trata con sordina: las consultas populares son un avance democrático que supone un proceso de transformación cultural, cuyo suceso es positivo para la salud republicana. Constituyen, además, una valiosa oportunidad para dialogar con el territorio. De allí que el evento incluyera un conversatorio para discutir un nuevo modelo de desarrollo conjuntamente entre el Gobierno, la industria y el territorio: hace 100 años el desarrollo del territorio dependía de la industria. Ahora la industria depende del desarrollo del territorio. Esa relación genera una problemática que solo se resuelve a través del diálogo.

En el evento se oyeron voces autorizadas que dejaron enseñanzas y mensajes de la mayor importancia para el momento que atraviesa Colombia: Nuestra historia ha visto conflictos que, aún sin resolverse, se traslapan con el siguiente por cuenta de una paz mal hecha o de otra incumplida. La presidenta de Terpel decidió proclamar la necesidad del perdón para construir la paz: el perdón no modifica el pasado, pero sí modifica el futuro. Y en su panel se habló de la necesidad de que el sector empresarial abra espacios de reflexión, sin micrófonos ni cámaras de televisión, para hablar con “el otro”, independientemente de estar o no de acuerdo con él, de manera que la política cumpla su objetivo: sustituir la guerra por la deliberación para buscar acuerdos.

Al momento de escribir estas líneas no termina el evento organizado por Campetrol. Quedó claro el reconocimiento del sector al ministro de Minas y Energía, así como el buen recibo de éste a las propuestas del sector: reforma en el Sistema General de Regalías, definición de un índice de competitividad social para la industria e iniciativas para avanzar en propuestas de obras por impuestos. Pero falta aún escuchar a los candidatos presidenciales. Algunos de ellos siembran conflictos en lugar de sembrar consensos. Ojalá aprendan: “La industria no le teme al diálogo, de hecho, lo considera necesario”, dijo el presidente de Campetrol. Y agregó: Necesitamos dialogar para acordar, acordar para cumplir y cumplir para transformar. Ese es el secreto de la paz.

* Exsenador, profesor universitario. @inefable1

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