Por: Daniel Mera Villamizar

Credibilidad de los medios y “16 curules para las víctimas”

No preocuparse por la verdad profundiza divorcio entre medios y opinión pública. 

Que voceros del Gobierno salgan a decir que las 16 curules en discusión son para las víctimas no sorprende.  Hace mucho este Gobierno usa un estándar de veracidad que la gente percibe inusualmente bajo. 

Pero que los medios hagan el coro en los titulares, los enfoques y las preguntas preocupa más. El Gobierno se va y los medios quedan. La democracia necesita de una credibilidad ciudadana sólida en lo que dicen los medios. Las redes sociales no son buena alternativa. 

Y el proceso de negociación con las Farc ha sido un desastre para los medios en términos de sintonía con la sociedad en general. La sobrerrepresentación de una visión los ha llevado a toparse con sorpresas como el No en el plebiscito. 

A algunos no los trasnocha el desastre, no lo ven así, porque creen tener una superioridad intelectual y moral. El episodio de las 16 curules muestra que los medios siguen sacrificando verdad en aras de la paz.   

El acuerdo final de paz con las Farc no dice que esas curules sean solamente para las víctimas. Dice que “los candidatos y candidatas en todo caso deberán ser personas que habiten regularmente en estos territorios o que hayan sido desplazadas de ellos y estén en proceso de retorno”. 

Los candidatos (y candidatas, obvio) “podrán ser inscritos por grupos significativos de ciudadanos y organizaciones campesinas, de víctimas, mujeres y sectores sociales que trabajen en pro de la construcción de la paz y el mejoramiento de las condiciones sociales de la región, entre otros”. 

El proyecto de reforma constitucional que se tramitó reiteraba que las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz buscaban la “promoción de la representación política de poblaciones y zonas especialmente afectadas por el conflicto y el abandono”. 

Y que esas zonas se establecieron con cuatro criterios: “a) Grado de afectación derivado del conflicto; b) Presencia de cultivos de uso ilícito y otras economías ilegítimas; c) Niveles de pobreza, y d) Debilidad institucional”. 

En realidad, es un irrespeto a las víctimas decir que esas 16 curules son para ellas. A menos que quieran ampliar la noción de víctima ahora para cobijar a todos los habitantes de esos territorios, incluyendo a los integrantes y colaboradores de las Farc. 

El Gobierno puede intentar chantajear moralmente al Congreso, pero los medios, ¿por qué tienen que multiplicar una versión que la mayoría no cree con base en hechos? Repetir algo que es fácilmente verificable como impreciso o no cierto implica un costo alto para un medio de comunicación. 

Una parte importante de líderes y de gente del país tiene presente que en el acuerdo de La Habana el partido de las Farc era el único que iba a poder inscribir candidatos para esas circunscripciones. Tras el plebiscito se vieron obligados a quitarle ese privilegio a la Farc. 

Las Farc querían más curules gratis en el Congreso, y esas 16 fueron la fórmula de transacción. No es un secreto. Si fueran para las víctimas, tendrían otro trazado, otro diseño las circunscripciones. Y si crecer el Congreso fuera el método para  la “participación electoral de poblaciones históricamente excluidas”, tal vez tendríamos una discusión seria al respecto.   

Flaco favor se hacen a sí mismos y a la democracia los medios con esta falta de diligencia para transmitir la verdad. Este episodio de la versión de las “16 curules para las víctimas” plantea inquietudes sobre cómo sería el rol de los medios si la oposición llega al Gobierno en 2018. 

No se sabe qué sería menos deseable: que se vuelvan (o sigan de) gobiernistas o que se mantengan divorciados de la opinión de más de la mitad del país.

@DanielMeraV

 

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