Por: Indalecio Dangond B.

Crédito a la carta

El pasado 11 de abril, el sistema financiero agropecuario y los productores del campo tuvieron una de las mejores noticias en los últimos 20 años. Una fintech conocida con el nombre de Credifomento, logró que el recién creado Banco Serfinanza calificara y aprobara cada 18 minutos una solicitud de crédito de pequeños y medianos productores de arroz en los departamentos del Casanare y Meta, gracias al programa de “Agricultura por contrato” del Ministerio de Agricultura.

Ese mismo día, las primeras operaciones de créditos del programa “Agricultura por contrato” registradas en Finagro para su validación, registro y posterior desembolso fueron precisamente las de los arroceros. Este emprendimiento tecnológico, creado por un grupo de expertos en crédito agropecuario, además de contribuir a que los bancos acaben con el papeleo, trámites y alto costo operativo, permite que miles de agricultores y ganaderos del país –que antes preferían ir a padecer a un odontólogo antes que ir a una oficina bancaria a llenar complicados formatos de crédito– accedan a servicios financieros sencillos, fáciles y didácticos.

Fintech es una palabra que se volvió común en el lenguaje financiero y ya tiene más de 33 millones de referencias en Google. A buena hora llegaron estos emprendimientos al agro colombiano para lograr suministrar de manera eficaz y segura mejores servicios financieros al mayor número de productores del campo y hacer menos riesgosas y más baratas las operaciones de crédito tradicionales. Esta fintech, por ejemplo, tiene una capacidad de procesar 300 operaciones de créditos por minuto y cuenta con un conjunto de algoritmos, fórmulas y flujos de procesamiento de información para analizar parámetros financieros y técnicos de un proyecto productivo con un altísimo nivel de precisión.

Con esta herramienta tecnológica, los productores del campo ya no tendrán que convencer al gerente de un banco, sino a la fintech para que les valide su proyecto productivo. Las fintech son la mejor herramienta para brindar servicios financieros a millones de colombianos –incluidos los 2,4 millones de productores del campo que según el reciente Censo Nacional Agropecuario no tienen acceso a la banca tradicional–.

Hay que reconocerle al Gobierno su importante aporte en este nuevo sistema de financiamiento. Sin el impulso del esquema de las alianzas productivas entre productores e industriales, no hubiese sido posible implementarlo.

Si la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario logra aprobar una tasa de interés baja a integradores de estas alianzas, para que puedan financiar a sus proveedores de materias primas, el impulso y cobertura en bancarización rural serán mucho mayores.

Con la llegada del universo tecnológico y la inteligencia artificial, los diferentes sectores industriales han tenido que cambiar sus modelos tradicionales de negocios para poder sobrevivir. Ahí están los modelos más conocidos: la industria del cine y la televisión es otra cosa desde que apareció Netflix; las casas musicales tienen otros objetivos gracias a Spotify y Deezer, entre otros; a los taxistas los tiene nerviosos Uber y a los hoteles, Airbnb.

Con la inteligencia artificial todos los sectores se están reinventando y lógicamente los bancos, gracias a las fintech, ya empezaron a dejar atrás los instrumentos estandarizados de financiación para ofrecer un crédito a la carta.

* Experto en financiamiento agroindustrial.

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