Por: Manuel Drezner

Crisis musicales

Una noticia que conmovió al mundo musical fue el anuncio de que la gran Orquesta de Filadelfia estaba en quiebra.

Que una de las principales orquestas del mundo, con un sonido legendario y una tradición secular tuviera que declararse en bancarrota implica que en la música clásica hay una crisis que se manifiesta igualmente en otros hechos. Uno de ellos es que en Nueva York la segunda compañía de ópera de esa ciudad después del Metropolitan estaba en vísperas de cerrarse por falta absoluta de fondos, a pesar de que esa institución por muchos años había sido celebrada por sus montajes novedosos, su repertorio imaginativo y por ser un semillero de nuevos cantantes. Por ejemplo, Plácido Domingo, entre otros, hizo sus primera presentaciones en Estados Unidos en esa compañía. Otro hecho similar está en los movimientos desesperados de centros musicales en Alemania, Inglaterra y Holanda porque el Estado poco a poco está quitando las subvenciones de que dependían esas entidades.

Quieren cerrar dos de las tres óperas que hacen presentaciones en Berlín y eso ha hecho que los músicos con una frecuencia lamentable hagan paros durante las funciones, en donde el público que ha pagado su boleta queda en el aire. En Italia la misma Scala de Milán cierra cada dos por tres por huelgas originadas en los cada vez menores subsidios que reciben.

Lo curioso en todas esas crisis es que no se deben a falta de respuesta del público. Todas las funciones de las entidades mencionadas se llenan y eso ha hecho que los analistas hayan buscado otras causas. Unos dicen que por los problemas económicos internacionales, las donaciones de las cuales dependen las corporaciones para compensar la diferencia entre lo recibido por taquilla y los costos reales han disminuido catastróficamente. Curiosamente en el caso de la Ópera de Nueva York el discutido millonario Koch donó docenas de millones de dólares para remodelar el teatro (y logra que lo llamen con su nombre), pero no ha dado un centavo para la compañía que se presenta en ese teatro. Otros dicen que la culpa es de los artistas, que cada día tienen pretensiones económicas más altas, con lo cual los déficits crecen continuamente. No falta quién le eche la culpa a gobernantes populistas a quienes no les interesa la cultura para nada y han hecho que los mecenazgos estatales disminuyan. Pero sea cual fuere la causa, en todas estas crisis hay un síntoma peligroso y es bueno que ésta sea una llamada de atención a algo que podría suceder entre nosotros.

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