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hace 4 horas
Por: Cartas de los lectores

Crítica a la crítica sionista

Crítica a la crítica sionista

La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU no sólo ha traído un aire de esperanza para Palestina, quien no se sentía incluida en la agenda del organismo más importante de la organización internacional desde 1979, sino la crítica de sionistas que defienden la ilegalidad de Israel a capa y espada.

Decir que la ONU se ha ensañado en criticar a Israel es inexacto y mentiroso. Israel ha gozado tradicionalmente de impunidad por ser el “mejor amigo” de Estados Unidos, país que cuenta con poder de veto en la ONU: por nombrar dos ejemplos, en las operaciones militares que realizó Israel en Gaza en 2008 y 2014, las cuales dejaron un saldo de 3.600 palestinos muertos y 15.000 heridos, el Consejo se limitó a observar.

Asimismo, asegurar que los palestinos han caído en una permanente narrativa de autovictimización es hipócrita. Israel ha creado un Estado con legitimidad internacional conseguida a través de la lástima que provocaron los judíos tras la dolorosa eliminación de su pueblo en los campos de concentración nazi. Ya lo dijo el profesor judío Norman Finkelstein, Israel ha convertido el holocausto en una industria, la cual le ha hecho el favor y la protección de la comunidad internacional.

Desviarse de lo que imparte la resolución es tarea fácil. Huir del cumplimiento de la legalidad es algo en lo que Israel se ha vuelto experto, creada la ley creada la trampa, dicen los abuelos. La ocupación, la construcción de asentamientos y de un muro que se apropia de tierra palestina, las llamadas detenciones administrativos, el ataque a flotillas humanitarias, entre otros casos, son algunas de las acciones ilegales que caracterizan al Estado judío.

Los asentamientos son ilegales: el 4° Convenio de Ginebra prohíbe a la potencia ocupante el desplazamiento de su población civil al territorio ocupado. La construcción de nuevos asentamientos sólo resultarán en la extensión del conflicto. A propósito, la paz propuesta por Kerry no falló por los palestinos, sino porque para la época Israel comenzó a construir nuevos asentamientos en Cisjordania y Jerusalén del Este.

Finalmente, no es cierto que el mayor impedimento a la paz sea la negativa de los palestinos a participar en un acuerdo, sino la negación de la ocupación y los deberes de la potencia ocupante. Israel debe acatar la resolución en vez de llamarla una traición. Que los sionistas critiquen a Obama y enaltezcan a Trump habla por sí solo; parecen ser berrinches de niños malcriados por una comunidad internacional sobreprotectora.

Mauricio Ríos-Molina.

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