Por: Álvaro Restrepo

Crónica de un abismo (o suicidio colectivo) anunciado

Que el más impreparado,  inexperto, advenedizo de los candidatos a la Presidencia de la República esté a la cabeza de las encuestas y sea el más opcionado para dirigir los destinos de nuestro malhadado país, dice mucho de nuestro malestar e inmadurez política, ética y espiritual. El país se apresta a elegir por tercera vez al Innombrable. A través de su bisoño pupilo —fachada juvenil de unas viejas y viciadas prácticas y costumbres— regresaremos a la época aciaga de la seguridad democrática, la paz armada y el imperio de la antiética de las chuzadas y los buenos muchachos. ¡Que el cataclismo nos coja confesados!

Será difícil perdonarles a los tres candidatos de centroizquierda el que no hayan sido capaces de lograr una alianza altruista e imbatible con la que hubiéramos derrotado en la primera vuelta al candidato de la guerra. Es tanta mi decepción y zozobra que ya empiezo a ver a alias Coscorrón como una opción, como una esperanza, como una guatemala que nos salve del mozalbete guatepior... De la Calle, mi candidato, la embarró aliándose con César Gavilla y el adocenado partido del trapo rojo: un tiro en el pie, de la misma familia del triste plebiscito por la paz. Fajardo, con sus blujeans y juvenil arrogancia, quiso darnos una lección de coherencia y pulcritud poliética y rechazó desde el principio a Humberto, a pesar del conmovedor ruego arrodillado de Antanas.

Sólo espero que no tenga que regresar a Medellín a cultivar coherencia y orquídeas, mientras el chalán del Ubérrimo retoma las riendas de su potranca. Petro, el más lúcido y certero de todos, comparte por desgracia algunos rasgos mesiánicos de su odiado AUV... y tampoco fue capaz de deponer su ego en pos del salvamento de la frágil paz que hemos construido hasta ahora.

Yo propuse, en medio de la desesperación, en un artículo-serie que llamé “Entre pensar con el deseo y la realpolitik”, y que algunos tildaron de delirante, que los tres machos candidatos incapaces de llegar a-cuerdos, se hicieran a un lado y que dejaran a sus tres compañeras de fórmula, mujeres lúcidas y aguerridas, tejer una alianza inédita. Estoy convencido de que hoy deberían ser las mujeres las que lideraran un cambio profundo de mentalidad y de sensibilidad en este país violento, machista e indolente.

Estamos ad portas de regresar al reino del Cojón de Oro*, al imperio del “le parto la cara, marica”, a la ética del “necesitamos sus voticos mientras los meten presos”, a la lógica de “seguro no estarían recogiendo café”, a las prácticas “de los buenos muchachos”, los hackers, los doctores ternura y los asesores espirituales... ¡Que el cataclismo nos coja confesados! O que mi nuevo superhéroe, Coscorrón, nos salve y nos ponga a bailar hip hop con su hija Clemencia... ¡Clemencia! Eso clamamos: ¡Clemencia! (o hip hope)**.

* Por ser “un hombre cojonudo”, que le ha prestado importantes servicios al país y a la región de Casanare, el Movimiento Machista, que tiene asiento en ese departamento, anunció que le entregará al senador Álvaro Uribe su máxima condecoración: el Cojón de Oro.

** Hope: esperanza, en inglés.

 

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