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hace 8 horas
Por: Antieditorial

¿Cuál cumbre del oscurantismo?

Por Rodrigo Iván Gil Fajardo

El artículo "La cumbre del oscurantismo"  es la demostración real de que el oscurantismo hace rato llego al periodismo, en donde El Espectador es el líder.

Se supone que el periodismo debe ser imparcial, histórico e informativo, y no debiera tener tintes políticos e ideológicos como es el presente artículo. Como lo definiría Mario Vargas Llosa, escritor y periodista: “el periodismo, tanto el informativo como el de opinión, es el mayor garante de la libertad, la mejor herramienta de la que una sociedad dispone para saber qué es lo que funciona mal, para promover la causa de la justicia y para mejorar la democracia”.

Aquí El Espectador no está siendo ni garante de la libertad, ni herramienta para que la sociedad tome conclusiones, ni promueve la justicia ni mucho menos la democracia. ¡Qué horror! ¡Y saber que estoy suscrito para recibir las notificaciones informativas por internet!

No es posible que denigre del Congreso de la República por algo que debería ser aplaudido, ya que Colombia nuevamente es epicentro de un evento de talla internacional, con la participación de personas idóneas, capacitadas y muy íntegras, que para ustedes, al no ser de izquierda, con todas sus perversas ideologías, de inmediato ahí sí las discriminan rampantemente y con la autoridad que les confiere un medio como El Espectador, pero no la sociedad.

Seguramente no hay “crisis en la civilización”, porque para ustedes entre más degenerada esté, más evolucionada y avanzada es.

No se equivoquen, somos muchos los que aún creemos en los principios fundamentales de la vida, la familia, el libre pensamiento, la fe y la democracia. Si las propuestas de la III Cumbre Transatlántica “borran el progreso de la inclusión y la diversidad”, entonces seguramente las propuestas que ustedes descaradamente defienden, como la del aborto, no borran miles y miles de vidas inocentes, dizque para respetar el uso del cuerpo de la mujer, porque promueve a las mujeres como objetos en la famosa educación sexual moderna, aniquilando a miles de familias con sus perversas ideologías que nada tienen que ver con lo real, lo comprobable, lo científico, solamente con posturas del orden izquierdista, oscurantistas, extremistas y por supuesto discriminatorias.

De manera pues que pensar diferente, que expresar lo que millones de colombianos pensamos, hoy es “misticismo, oscurantismo, nefasto, de extrema derecha, retardatarios, discriminatorios…” en fin y toda clase de motes que solo pueden surgir de mentes de muy baja calidad, haciendo verdadera discriminacion de los que pensamos diferente.

Los recursos utilizados para la cumbre los damos nosotros, todos los colombianos, y deseamos que muchos eventos como estos se sigan dando. No pueden basar su información sobre falsedades tan rampantes como que “los países que legalizan el aborto ven reducciones considerables en la mortalidad y morbilidad maternas”. Eso no es cierto, lo puedo demostrar con estadísticas verdaderas. Señores de El Espectador: ¡qué atropello a la verdad, a la vida, al libre pensamiento y al derecho de expresión! Da tristeza que eso sea lo que ustedes promueven a las nuevas generaciones. ¡Rechazo total! Punto.

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