Por: Mauricio Botero Caicedo

Cuando el bombero es el pirómano

EL MUNDO ESTÁ PRESENCIANDO UN fenómeno peligroso y perverso: se trata de la cuestionable estrategia por parte de una serie de acreedores e inversionistas, principalmente bancos y “Fondos de Cobertura” (Hedge Funds), de comprar instrumentos para cubrir eventuales incumplimientos crediticios.

En el entendimiento por parte del acreedor de que el monto de sus acreencias está cubierto y por ende no existe riesgo alguno, estos seguros casi garantizan la entrada en bancarrota de países como Grecia. El meollo del problema es el siguiente: los mismos bancos, que de manera imprudente le siguieron otorgando a Grecia préstamos que en sana lógica eran impagables, se cubrieron en los mercados con un derivativo llamado “Credit Default Swaps” (CDS), un seguro en caso de que el deudor no pueda cumplir con sus obligaciones. Estos bancos y “Fondos de Cobertura”, en vez de promover una renegociación de la deuda de Grecia en términos más razonables y con intereses menos leoninos, lo que hoy en día están es bloqueando todo intento de este país de renegociar sus acreencias, en la certeza de que van a poder cobrar sus CDS y realizar una jugosa utilidad. Es el equivalente a comprar un seguro contra incendio amparando la casa del vecino, y de alguna manera hacer lo imposible para que dicha casa se incendie. Como lo señala un agudo analista económico, el bombero se convirtió en pirómano.

El mercado de los CDS, creado por los Bancos de Inversión de Wall Street en la década de los noventa, ha crecido, de unos centenares de miles de millones de dólares en su inicio, a la cifra de tres trillones de dólares, dos veces el PIB de Estados Unidos. Es un mercado no regulado, en que en teoría el emisor de los CDS asume el riesgo con capital propio. Sin embargo, en la práctica esto no ocurre (como lo demostró la quiebra de AIG) y el riesgo sistémico a nivel mundial es gigantesco: el diseño mismo de estos CDS es un círculo perverso en que a medida que los bancos y los fondos se cubren con este mecanismo, se crean incentivos para que los deudores forzosamente entren en bancarrota. Con bastante razón, Warren Buffet, el legendario inversionista norteamericano, ha calificado a los derivativos como los CDS, “instrumentos de destrucción masiva”.

Grecia, económicamente hablando, es un país de segundo orden. Su eventual entrada en bancarrota va a afectar dramáticamente el euro, a tal nivel que el “gurú” financiero George Soros pronostica que este evento puede significar la desaparición de esta moneda. Sin embargo, para este columnista el verdadero peligro para la comunidad internacional es que los tenedores de los CDS lleven a España, la octava economía mundial, a la bancarrota. De ocurrir este evento, las posibilidades de una nueva crisis financiera global se quintuplicarían, ya que Inglaterra y Portugal pueden acompañar a España por el precipicio.

~~~

Apostilla: Cuando la arrogancia se une a la incompetencia, los resultados suelen ser funestos. Hace algo más de dos años, el Congreso de la República modificó los límites de velocidad en el país. El Ministerio de Transporte, en pública y flagrante demostración de ineptitud arropada con insolente arrogancia, no ha podido o querido reglamentar dicha ley. Hoy, el general encargado de la Policía de Carreteras, escudado en el concepto jurídico de un funcionario de segundo orden del Ministerio de Transporte, manifiesta que sus subordinados tampoco van a respetar la nueva ley. Siendo así el panorama, ¿para qué se molesta el Congreso en expedir nuevas leyes, si el Ministerio de Transporte y la Policía de Carreteras hacen lo que soberanamente se les da la gana?

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mauricio Botero Caicedo

Bolsonaro no se explica sin Sergio Moro

Superando la trampa de la pobreza

¿Qué sigue al bla, bla?

Los nuevos “intocables”

El que primero termine en el suelo