Por: Felipe Jánica

Cuando hay motivaciones, mejores resultados

Cuando los resultados juegan en contra lo más fácil es buscar culpables o incluso dar excusas. Las críticas se exacerban aún más cuando los objetivos, sobre todo de corto plazo, no se cumplen. Lo importante en este tipo de situaciones es no perder la calma y aguantar el mal momento, pues seguramente si se es consciente y se tiene una estrategia clara, lo más seguro es que los resultados cambien para bien. No dejarse permear de las malas energías, de las presiones de los jefes y de las críticas de los pares es una de las cualidades que cualquier líder debe buscar incansablemente.

No siempre los resultados positivos acompañan a un profesional exitoso. Muchas podrían ser las causas. Desde las variables exógenas de las que casi nadie puede controlar, hasta las endógenas que seguramente se acompañan de una buena dosis de mala suerte o de malos momentos. Más allá de los momentos mejorables, lo que cualquier líder debe tener claro es que debe escuchar atentamente lo que el mercado le está intentando decir y no perder su norte, es decir los objetivos de corto, mediano y largo plazo.

Los momentos difíciles en las organizaciones siempre van a pasar. Cuando esto ocurre lo que un buen líder de hacer es no dejarse permear de malas energías. Normalmente estas energías vienen de la competencia interna, es decir de los propios colegas que ven en el líder su competencia. Tener claro los objetivos es la principal motivación de líderes sobre todo para que su equipo de trabajo no pierda la energía y el entusiasmo pues sin ello difícilmente se podrá revertir la situación.

Más allá de no dejarse desmotivar por los malos comentarios producto de los malos resultados, lo que debe buscar un líder es persuadir a quienes los presionan por mejorar, en el corto plazo, la situación difícil. Saber persuadir o negociar con quienes presionan por mejores resultados es una virtud que un líder moderno debe tener. Incluir como parte de la solución a quienes presionan es quizá la mejor arma para revertir la situación. Cuanto más se incluyen y se hace parte de la solución a quienes presionan por mejores resultados, más posibilidad existirá de mejorar en el corto plazo o al menos se logrará evitar las presiones.

Mantener el norte y no perder la tranquilidad es la principal motivación de un líder. Eso es lo que comúnmente se denomina inteligencia emocional. Por supuesto no hay clases para ser emocionalmente inteligente. Es un asunto que se aprende con el tiempo, sobre todo cuanto más momentos difíciles más experiencia se adquiere y por supuesto más posibilidades habrá para un líder de tener inteligencia emocional.

Si se tiene claro cuáles son las motivaciones de las organizaciones y de sus líderes, más posibilidades hay de lograr objetivos de corto, mediano y largo plazo. De la misma manera, cuantas más motivaciones hay de revertir resultados negativos seguramente se logrará no sólo mejorar el camino sino de superar las expectativas. Así las cosas es necesario que en lugar de escuchar críticas hay que poner toda la energía en las motivaciones de cara al logro de objetivos. No perder las motivaciones es entonces el motor de los líderes en pro del logro de objetivos.

Es por esto que un buen líder debe mantenerse firme en sus decisiones y en sus motivaciones. Si los objetivos de corto, mediano y largo plazo sufren un traspié lo que un buen líder logra hacer es no perder su tranquilidad y no permitir que su equipo la pierda. Por el contrario el líder está llamado a bloquear a su equipo de trabajo de malos comentarios y mala energía. Lograr persuadir a quienes critican por los malos resultados debe ser labor de un líder, pero no se pueden perder las energías porque si hay una buena motivación, tarde que temprano la situación mejorará.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Felipe Jánica

Una excelente tertulia

Anunciado en mi columna

De lo digital y su efimeridad

El poder de la anticipación

A que no me confundo