Por: Ernesto Yamhure

Cuando los perros ladran

TODO INDICA QUE LA MULTITUD DE colombianos dentro y fuera del país que hoy se volcará a las calles para recordarles a las Farc la calidad de hampones que son, será mucho más grande que la del pasado 4 de febrero.

Desde entonces, esos cuatreros han sufrido toda suerte de reveses tanto militares como políticos, siendo el rescate de 15 secuestrados el más significativo.

Cuando aún sonaban los aplausos, quienes tenían sus corazones afligidos por el regreso de estas personas al seno de sus hogares, se dieron a la tarea de desprestigiar el indiscutible éxito del operativo. Dijeron que fue una pantomima, que el Gobierno había desembolsado veinte millones de dólares. El cañonazo no fue suficiente. La sinfonía de que habló Íngrid Betancourt fue impecable.

Parecía que los aduladores de la guerrilla tendrían que seguir relamiéndose sus heridas, hasta que apareció el traidor que en aras de procurarse un buen fajo de dólares contactó a CNN con el fin de vender las imágenes que probaban que uno de los militares tenía insignias del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Papayazo espectacular para los amigos de la guerrilla. Desempolvaron el trillado discurso contra la política de seguridad democrática y rasgándose las vestiduras dijeron, una vez más, que el Gobierno había engañado al país porque en el operativo se había tomado el atajo de la suplantación. Claro, cuando de condenar a las Farc ellos sí que saben cómo irse por el camino de las cabras para evitar decirles terroristas, asesinos, secuestradores y mafiosos a esos inhumanos.

¿Que en el rescate se utilizó indebidamente el símbolo de un organismo humanitario? Sí, ¿y qué? En tratándose de un rescate incruento de secuestrados, el fin justifica los medios. Así se demuestre que en el operativo participaron Waldo Urrego, haciendo las veces del ministro Rodríguez Chacín, y Totó la Momposina vestida con ceñida sudadera de terciopelo rojo en el rol de ya saben quién, no ha lugar a descalificar el operativo. Todo lo contrario: más aplausos y mayor regocijo por saber que, gracias a la estratagema, hoy 12 colombianos que se consumían en la selva cantarán a todo pulmón el Himno Nacional.

No hay dicha completa. El Presidente de Nicaragua, quien como buen guerrillero es cobarde y tracalero, se ha encargado de atraer nuestra atención. Al momento de escribir esta columna viernes en la mañana, se especulaba con la llegada a Managua de un avión privado en el que viajaba Alfonso Cano.

Mucho me temo que se trata de una farsa más, parecida a la de comienzos de este año cuando se dijo que Raúl Reyes participaría en un evento que congregaba a lo más nutrido del comunismo internacional en Chile. Entonces, se prendieron todas las alarmas, se activaron las circulares rojas de Interpol y a la hora del té, resultaron con video en el que el exitosa y certeramente abatido terrorista ladraba todas las reivindicaciones criminales de su organización mafiosa.

Lo de Daniel Ortega se está saliendo de madre. Gran desafío el que tendrá que enfrentar el nuevo Canciller. Las Farc están prácticamente derrotadas en Colombia, pero en algunos países siguen teniendo un oxígeno político que debe cortárseles cuanto antes. Y esto se logra con una buena estrategia, ingenio y, por supuesto, embajadores idóneos y no unos burócratas barrigones expertos en hacer venias, pero ignorantes de la seguridad democrática.

~~~

Hace dos meses se le preguntó a la senadora Cecilia López por las razones que la motivaron a nombrar como su viceministro cuando ella estuvo al frente de la Cartera de Agricultura al fugitivo de la justicia Jorge Luis Féris Chadid, hermano de un ex paramilitar conocido como El anfitrión de Ralito. Han pasado 60 días y la Senadora no le ha dado esas importantes explicaciones al país. ¿No es sospechoso el silencio de la vehemente Cecilia? El que nada debe…

[email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ernesto Yamhure

Destrozando a Uribe

Condiciones inamovibles

Doblar la página

Debate por la vida

Heil Gilma