Por: Aldo Civico

Cuando quien mata a un menor es un coronel

Ya han pasado cuatro años desde el asesinato del menor Juan David Guardo Martínez, y mañana, finalmente el coronel de la policía Gustavo Chavarro Romero, quien le disparó al joven, comparecerá ante la justicia en la audiencia de imputación de cargos.

Durante estos cuatro años, mientras la justicia avanzaba a paso de tortuga, la carrera del coronel Chavarro dio gloriosos pasos hacia adelante. El día del homicidio de Juan David, Chavarro se desempeñaba como subcomandante en San Andrés. Luego fue comandante de la Policía de Antioquia y hoy es tercero al mando de la Dirección de Seguridad Ciudadana. Dentro de unos meses podría darse su ascenso a general.

Sobre las circunstancias del homicidio del joven Juan David, quien solo tenía 17 años, aún queda mucho por aclarar. El coronel Chavarro declaró que él y unos colegas intervinieron en defensa de un ciudadano atracado por un grupo de jóvenes armados con cuchillos. Al ver a la policía, los jóvenes se fugaron rápidamente. Juan David fue el único que no escapó y en cambio apuntó una escopeta artesanal contra el coronel Chavarro, quien, según explicó, disparó para defenderse. “Este individuo recibe un solo impacto de frente y cae al piso con el arma ya descrita”, declaró el coronel.

Sobre esta versión, la mamá de Juan David tiene sus dudas, y con mucha razón. Por ejemplo, el informe de balística sobre el arma presuntamente empuñada por el joven estableció que no se encontraron huellas dactilares de Juan David. Las huellas encontradas “no pertenecen al occiso”, se lee en el informe forense. Además, ¿por qué dejaron el cuerpo del joven agonizante tirado en la calle durante 45 minutos, antes de llevarlo al hospital? ¿Hubo alteración de la escena del crimen, como ha pasado en el caso del grafitero Diego Felipe Becerra?

Además, el proyectil que segó la vida del menor no fue una bala cualquiera: fue una dum-dum. El uso de este proyectil está prohibido por la Convención de Ginebra: la sentencia C-991/100 de la Corte Constitucional reiteró esta prohibición.

El efecto de una bala dum-dum es devastador. Al impacto con el cuerpo, la punta del proyectil se revienta. Como lo estableció la necropsia, el proyectil que mató a Juan David penetró en un espacio intercostal del hemitórax izquierdo provocando la ruptura del diafragma. Antes de estallarse en los músculos de la zona lumbar, de paso laceró, entre otros, el pulmón y el riñón izquierdos, el peritoneo, varios músculos y una vértebra: una masacre.

La necropsia estableció también que la bala dum-dum fue disparada por una pistola CZ 75 D, registrada a nombre del coronel Gustavo Chavarro Romero, cuyo permiso para el porte se había vencido el 12 de enero de 2009.

La justicia deberá aclarar los hechos. Pero éticamente quedan preguntas: ¿Cómo es posible que un oficial de la Policía que asesinó a un menor utilizando una pistola cuyo permiso para porte estaba vencido, y que disparó una bala dum-dum prohibida por el derecho humanitario internacional, siga prestando servicio, esté de tercero al mando en la Dirección de Seguridad Ciudadana y pueda pronto ser general?

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