Por: Armando Montenegro

Cuando se vaya Uribe

CUANDO CAMBIE EL GOBIERNO, EL país tendrá que mantener una firme política de seguridad rural, que permita hacerles frente a la guerrilla y a los nuevos grupos paramilitares.

Cuando cambie el gobierno, probablemente los parlamentos de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea estarán más dispuestos a aprobar los TLC que se han negociado en estos años. En esos y otros países las bancadas de los partidos progresistas piensan que no se debe apoyar a un gobierno que perciben (justa o injustamente) de extrema derecha.

Cuando cambie el gobierno, sin las tensiones creadas por los juicios a los políticos aliados a grupos por fuera de la ley, será posible que se vuelva a establecer un Ministerio de Justicia y que se normalicen las tensas relaciones entre el Ejecutivo y los jueces, y se emprendan las necesarias reformas a la justicia.

Cuando cambie el gobierno, el nuevo presidente seguramente propondrá una reforma tributaria que, entre otras cosas, ponga fin a los regalos que de forma escandalosa se han otorgado en estos años. Estudios serios como los de los expertos Marcela Meléndez y Arturo Galindo prueban que los costosos incentivos tributarios no tuvieron ningún impacto sobre el notable aumento de la inversión de los años pasados (ver http://ssrn/abstract=1568144). Esa plata se perdió.

Cuando cambie el gobierno, será posible realizar una profunda reforma dirigida a profesionalizar los servicios diplomáticos en el exterior y retirar a una buena cantidad de políticos de segundo nivel que hoy ocupan una proporción significativa de las embajadas y consulados.

Cuando cambie el gobierno, el país tendrá que fortalecer su política ambiental. El primer paso debe ser el restablecimiento del Ministerio de Medio Ambiente; el segundo, la revisión de varias políticas que no contribuyen al cuidado de los recursos naturales.

Cuando cambie el gobierno, el país tendrá que reformar las instituciones y renovar los equipos encargados de construir la infraestructura de transporte, los mismos que el Presidente decidió mantener, contra viento y marea, a lo largo de sus dos gobiernos. Ya que Colombia no puede seguir en forma indefinida con la precaria red de vías que constituyen un duro cuello de botella para su crecimiento y modernización, una de las primeras tareas del próximo presidente será la de imponer un revolcón en este sector.

Cuando cambie el gobierno, será necesario revisar todo el esquema de seguridad en las ciudades, donde hoy se observa un preocupante aumento de las cifras de asesinatos y otros delitos.

Cuando cambie el gobierno, será posible establecer un Ministerio de Salud, técnico y bien preparado, que se haga cargo de la crisis y la dirección de este sector.

Cuando cambie el gobierno, será posible abordar los agudos problemas de la informalidad laboral y el altísimo desempleo, los mismos que el Presidente se negó a examinar a la luz de las evidencias, estudios y recomendaciones de los mejores economistas del país.

Cuando cambie el gobierno, en fin, será posible establecer una nueva forma de comunicación entre el presidente y los ciudadanos, un tipo de comunicación que ya no esté basada en el paternalismo, los sentimientos simples y elementales, el temor a los enemigos y vecinos, sino en el razonamiento y análisis sereno y maduro de los problemas y las alternativas de solución.

Faltan cerca de 150 días.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Armando Montenegro

Capitales y devaluaciones

La selección Colombia

Ituango

La historia de Caballero

EE. UU.: crisis, ficción y realidad