Por: Daniel Mera Villamizar

Cuatro años de penitencia para Vargas Lleras

Lo que se merece por llevar a ese nivel la política sin principios.

¿Cómo hizo para ser vicepresidente de Santos contra sus propias convicciones? —Creo que sus objeciones al acuerdo con las Farc reflejan su verdadero pensamiento—. ¿Cómo hizo para mantenerse en el Sí del plebiscito y luego ser pasivo ante la usurpación de la voluntad popular del No?

¿Cómo hace ahora para salir a proponerse como solución del problema que ayudó a crear? Nos ha salido muy costosa como país la ética de Vargas Lleras: todo vale para ser presidente de la República.

No es que sea un caradura sin más; es que ha desarrollado un sentido amoral de la política que se justifica por lo que él considera un bien superior para Colombia: su presidencia predestinada. De ahí la falta de escrúpulos con los corruptos y con Juan Manuel Santos.

Si Vargas Lleras tuviera un proyecto de país más allá de su ambición, no habría sido cómplice de la pretensión antidemocrática de profundizar por 12 años unas políticas que no comparte, por cuenta de la desmovilización de las Farc. Y no puede alegar que él es un gran ejecutor, un gran operador político, y que no lo juzguemos como estadista.

Porque el problema no es solamente la JEP. Es la camisa de fuerza para adelantar reformas en varios campos. Es la narrativa de país, la ideología comunitarista y antiliberal que nos transmite el acuerdo con las Farc, la cultura política premoderna y populista que se fortalece.

El problema que Vargas Lleras ayudó a crear es más grave que lo que percibe un político sin especiales dotes de estadista: es la casi imposición constitucional y legislativa de una visión de nación que no ganó en las urnas.

¿Qué estaría diciendo si el Sí hubiese triunfado —y de forma aplastante, como se propusieron con un ventajismo que pasará a la historia— y esa visión de nación tuviera tal legitimidad para imponerse por 12 años? Debería darle escalofrío.

¿Que se encargó de los más “grandes logros” de Santos en infraestructura, vivienda y agua? Bah. Eso no tiene estatura histórica. Ni presidencial, en últimas. Un político que cree pavimentar su candidatura sin preocuparse por que le están cambiando los cimientos, el paisaje y el horizonte, es decir, lo importante.  

Vargas Lleras ha cometido el pecado social de la “política sin principios”, uno de los siete enunciados por Gandhi, y los colombianos deberíamos ponerle la penitencia de no ser presidente en el próximo periodo, para que tome una lección de humildad democrática (como predestinado), se dedique a depurar su partido y se reinvente como estadista.

¿Por qué solo cuatro años de penitencia? Porque Vargas Lleras tendrá un rol si hay un cambio o ajuste de orientación de Colombia, con un proyecto de nación que tenga un centro ideológico consistente con nuestras mejores tradiciones de 200 años, republicano, liberal-conservador, democrático, civilista, y que sea promercado con un Estado capaz de cumplir sus funciones sociales en una sociedad empoderada y emprendedora.

Vargas Lleras ya está en la coalición para esta corrección del rumbo, y pues con suerte los líderes políticos tal vez dejen de pensar solo en su periodo presidencial. Se necesitan varios mandatos consecutivos de la visión renovada porque hemos perdido mucho tiempo en devaneos. 

@DanielMeraV

 

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