Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Cuba, biodiversidad y parques

La semana anterior se adelantó en Cuba el encuentro latinoamericano de Biofin, iniciativa global liderada por Naciones Unidas (PNUD) —con el apoyo de la Unión Europea y de los gobiernos de Alemania, Noruega, Suiza y Bélgica— que busca desarrollar y aplicar, con ideas innovadoras, una metodología basada en evidencias para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, mediante análisis financieros y uso de herramientas económicas.

En Cuba, país donde el turismo es la actividad económica de mayor relevancia, se conversó sobre los Parques Nacionales Naturales (PNN) y cómo en estos espacios biodiversidad, dinero y turismo van juntos pero no deben ir revueltos. En América Latina mezclamos los propósitos de conservación con los de turismo y generación de recursos para los PNN. En muchas oportunidades, tal mezcla ha llevado a que el turismo se vea bloqueado por la gestión de conservación de la biodiversidad y, en otras, la biodiversidad se ha visto destruida por las actividades turísticas.

Partiendo del PNN como una unidad, la zonificación en su interior nos debe permitir diferenciar los servicios ecosistémicos prioritarios en cada zona, para definir un manejo diferencial. Hay zonas donde la prioridad es la conservación de los ecosistemas naturales y, por lo tanto, su capacidad de carga debe ser definida en función de dicha prioridad. En otras zonas del mismo PNN, puede haber áreas donde el servicio ecosistémico principal está asociado a sus virtudes escénicas y su aporte como espacio natural para la recreación y la educación. En estas zonas, la prioridad debe ser el impulso de un turismo sostenible, y su uso y gestión deben obedecer a este propósito. Sus excedentes deben ser parte de los recursos financieros del sistema de PNN.

Deben existir fuentes adicionales de financiación, para asegurar la conservación y buen manejo de áreas donde lo prioritario es la biodiversidad y la investigación para su uso sostenible, y fuentes diversas de financiación para áreas que poseen y generan servicios ecosistémicos diversos al interior del mismo PNN. Las áreas intangibles deben tener una estrategia de financiación, como patrimonio y capital natural de interés nacional y global.

El derecho de acceso a la parte turística del PNN no debe mezclarse con el derecho de acceso a otras áreas del mismo. Mezclar los derechos de acceso a las diferentes zonas del PNN en un mismo permiso nos ha llevado a agredir la biodiversidad por el exceso de visitantes en ciertas zonas, o a limitar innecesariamente el ingreso de turismo a ciertas áreas por proteger la biodiversidad en otras. “Juntos pero no revueltos”. Separar nos permitirá mejorar los servicios turísticos, recreativos y de educación y, simultáneamente, los de conservación de biodiversidad.

La visita a Cuba generó una positiva impresión de tranquilidad y seguridad que, combinada con las bellezas escénicas del país, genera un gran potencial de turismo de naturaleza, para una economía que requiere ingresos e importantes ajustes económicos, incluidos algunos relacionados con costos diferenciales exagerados entre extranjeros y nacionales que generan ineficiencias e irregularidades.

Biofin es un espacio de intercambio de experiencias que genera opciones para el aprovechamiento y uso sostenido de la biodiversidad, tema sobre el cual Colombia tiene muchas propuestas y políticas, pero insuficientes acciones.

 

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