Por: Iván Mejía Álvarez

Cuentos, puros cuentos

En diciembre, un periodista interrogó a Luis García sobre su retiro de Millonarios tras el penúltimo fracaso del elenco azul. El directivo-técnico-empresario-mánager-administrador y todos los cargos que a usted se le ocurran, dijo en forma grosera e insolente, con su tonito mordaz y su velada amenaza, “¿usted cuando ha visto que los dueños se vayan?”.

Esa es la clave de este sainete de última hora montado con el falso concepto que García se fue de Millonarios. Él, simplemente, renunció a que lo siguieran “puteando” desde todas las tribunas en el momento en que salía a la cancha, durante el partido y tras el partido, los hinchas que le ven en compañía de López como la “dupla maldita” que acabó de arruinar el club, lo arrasó, lo dejó en añicos y todavía le sigue sacando pesitos a este cadáver insepulto que es el actual Millos.

No se metan mentiras, no se dejen engañar, no coman cuento, Luis García sigue siendo el individuo que manda en Millonarios en la parte deportiva y lo único que hizo con su aterradora “espantada”, salirse en pleno partido del banco técnico, fue trasladarle al encargado de turno, llámese Barragán o Bernal, los insultos de la tribuna que ya no lo verán a él como el blanco preferido para descargar toda la ira acumulada por esta nefasta y sospechosa administración de la que él forma parte directa y solidaria.

García seguirá “concentrando” el equipo en sus predios y por ende cobrando por alimentación y alojamiento. La familia de García seguirá empleada en Millonarios y devengando. El celular de García seguirá dando las indicaciones sobre la nómina a concentrar y el equipo a emplear. García seguirá “contratando” bajo sus sospechosas condiciones los mal llamados refuerzos como Boyero, Tigre Castillo, Muñoz... En Millonarios no se moverá una hoja en la parte deportiva sin el visto bueno de García. Barragán y Nilton no serán más que dos marionetas, dos títeres, dos peleles a las órdenes del codueño-administrador-técnico-empresario, pero la tribuna que lo odia, lo aborrece, lo detesta a más no poder, ahora no insultará a García sino a esas marionetas que expondrán su cara en la pista atlética.

No, no se metan mentiras, no coman cuentos chimbos, los dueños no se van. Y García sigue allí, vivito, coleando y ganando por cuenta de las ruinas de Millonarios. Por ahora, todavía hay de dónde sacarle plata a este cadáver, todavía da unos pesitos para tan voraz apetito. Y mientras haya platica, García seguirá ahí. El día que a Millos lo acaben de arruinar, lo manden a la B o lo declaren inviable, él se irá corriendo como hizo el miércoles pasado.

 

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