Por: Ernesto Macías Tovar

"Cuesta abajo"

“Sueño con el pasado que añoro // el tiempo viejo que lloro // y que nunca volverá...” Reza la letra de Alfredo Le Pera que hizo famosa Gardel. Es una coincidencia con el sentimiento generalizado de los colombianos frente al retroceso del país, con mayor preocupación en la seguridad.

Y aunque solo hasta ahora el presidente Santos ha comenzado a aceptar que la seguridad va en retroceso, sigue creyendo o, por lo menos, pretendiendo hacerle creer al país que todo va bien. Cuestiona a quien diga lo contrario y distrae afirmando que hablar de inseguridad es hacer política con un asunto delicado. Sin embargo, los resultados de las encuestas -que trasnochan al Presidente- y los estudios académicos son contrarios a la percepción del gobierno.
La más reciente encuesta de Napoleón Franco, en la que el 66% no confía en el gobierno y el 68% consideran que vamos por mal camino, indica que el 67% de los colombianos sienten que la seguridad ha retrocedido alarmantemente. Y, por desdicha para el país, esto es corroborado por las dramáticas cifras del estudio que realizó el Centro de Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda.

Dicho trabajo señala que hay ocho departamentos gravemente afectados por la guerrilla; que las acciones terroristas han aumentado el 175%; que en 2011, 155 municipios sufrieron ataques de las Farc; en cuatro departamentos, más del 50% de sus municipios están afectados por el terrorismo (Arauca 86%, Cauca 71%, Caquetá 69% y Putumayo 62%); en otros siete, entre el 20% y 50% de su territorio tienen presencia guerrillera (Nariño 34%, Meta 28%, Vichada 25%, Huila 22%, Valle 21%, Casanare 21% y Guajira 20%); los ataques a la Fuerza Pública crecieron un 320%; los retenes aumentaron un 44%; los ataques contra la infraestructura el 12%; y los secuestros se incrementaron en 33%; entre otras cifras espeluznantes.

Pero más que los resultados de estudios y encuestas preocupa la actitud obstinada del Presidente quien se empeña en tapar el sol con un dedo. Y, alarma mucho porque mientras el Jefe del Estado no acepte la realidad y siga engañándose a si mismo -pues sus gobernados vemos la gravedad de la situación-, esto no va a cambiar. Es decir, ‘el pasado que añoro y que nunca volverá’.

Santos no escucha opiniones ni acepta la crítica. Solo atiende los consejos de sus nuevos amigos, que lo son del poder más no de él. Y mientras siga obnubilado por la aureola que le han creado los áulicos del “santismo coyuntural” el país se descuaderna y retrocede a las infaustas épocas de 2002. Y está convencido que culpando al gobierno anterior, del cual hizo parte, o catequizando a los ciudadanos de que él es ajeno a la situación actual; evade su responsabilidad.

No es justo que por andar repartiendo “mermelada” a sus nuevos amigos que lo ensalzan el país siga “cuesta abajo” como en la canción de Gardel. Ojalá esos “nuevos amigos” no lo vayan a dejar a la deriva dentro de un año con el furor de la campaña electoral; porque ahí se le devuelve el tango: “ahora, triste en la pendiente // solitario y ya vencido // yo me quiero confesar // si aquella boca mentía // el amor que me ofrecía // por aquellos ojos brujos // yo habría dado siempre más…”

@emaciastovar  

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