Por: Antonio Casale

Cuestión de actitud

Hoy comienza la Copa América para Colombia. Esta vez el equipo de todos no se ha puesto con rodeos. Desde su entrenador hasta el último de los jugadores han manifestado su intención de ir a ganarla.

Atrás quedaron los tiempos en que los técnicos se protegían de la presión escondiendo su responsabilidad bajo excusas como que la copa era sólo un período de fogueo con miras a las eliminatorias o que el equipo estaba en formación.

Ciertamente Pékerman y sus muchachos pudieron hacer lo mismo. La defensa tiene grandes problemas, pues Zúñiga y Armero prácticamente no tuvieron continuidad en sus equipos. Esto abre posibilidades a que nuevos jugadores aparezcan por primera vez lo cual requeriría de tiempo para acoplarse. Para no hablar del incierto momento de los volantes de marca.

Pero no, el sábado anterior frente a Costa Rica y en los micrófonos se ha percibido una actitud ganadora. Es un grupo maduro al que Pékerman ha sabido generar el mensaje de victoria a través del entorno que los jugadores, habituados a jugar en Europa, esperaban desde hace muchos años. Además, los grandes del equipo rodean a los más jóvenes y no es difícil concluir que es un colectivo convencido de los objetivos que quiere lograr.

Ojo, esto no quiere decir que Colombia vaya a salir campeón. Habrá que demostrarlo en la cancha, en donde estarán rivales con los mismos sueños. No podemos perder de vista que Argentina, Brasil y Uruguay han sido históricamente más y en el Mundial reciente los dos primeros llegaron más lejos que los nuestros, pero no los hace invencibles.

Pero el fútbol es un estado de ánimo y hoy el equipo tiene la madurez y la actitud para ir por el título. Si se logra será un justo premio para una generación que desde las categorías menores lo ha trabajado juiciosamente. Si no se logra tampoco habrá mayores argumentos para acabar, como lo querrán hacera algunos de una patria netamente resultadista, con la honra de este grupo, el mismo que nos ha brindado las mayores alegrías de la historia de nuestro balompié.

De algo estoy convencido: quien quiera ganarle a Colombia tendrá que sudar petróleo. No sólo son buenos futbolistas, además de eso están seguros de lo que quieren lograr.

 

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